jueves, 24 de agosto de 2017

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín. "A Candle for the Devil" - "It Happened at Nightmare Inn". Una carnicería como Dios manda. Aurora Bautista habla de la película - Francisco Huertas Hernández


"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
"A Candle for the Devil" - "It Happened at Nightmare Inn"
Una carnicería como Dios manda - 
Aurora Bautista habla de la película

Francisco Huertas Hernández



"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) y Esperanza Roy (Verónica), hermanas solteronas. Cada una representa una relación con el placer sexual. Marta, la mayor, lo reprime y por formación reactiva enarbola la moral ultracatólica en su cruzada contra la indecencia mediante la creencia en el pecado, la justicia divina y la purificación sangrienta. Verónica lo satisface aunque sea a escondidas gozando de un joven veinte años menor

 Una película de culto de terror hispánico en coproducción con el Reino Unido rodada en 1973 cuando aún vivía Franco y existía la censura. Imperfecta como toda obra de culto que se precie, y que presenta a dos actrices extraordinarias: Aurora Bautista y Esperanza Roy. Así puede presentarse este filme irregular, pero de indudables logros.

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
 Esperanza Roy (Verónica) y Aurora Bautista (Marta) en la terraza de la pensión "Las Dos Hermanas" contemplando a la huesped inglesa que toma el sol sin sujetador. Su intención no es matarla, pero en un fatal accidente se desnuca contra una vidriera cayendo por las escaleras. El trozo de cristal de la vidriera rota representa una espada divina ensangrentada. Marta habla de Dios como autor del castigo

 El ciudadano honorífico de España ha venido siendo Dios desde hace siglos. En su nombre se batalló contra los árabes y contra la República. Y en su nombre la Iglesia Católica levantó una moral en la que el pecado más nefando era el relacionado con la carne. Y fueron las mujeres beatas y fariseas de esa España católica a machamartillo las que encabezaron la cruzada contra la indecencia. La inmoralidad que venía del Norte la traía el turismo. Y estas europeas jóvenes y con minifalda que toman el sol sin sujetador fueron la misma imagen del Demonio para estas dos hermanas solteronas (Marta y Verónica) que regentaban una pensión en la Andalucía interior, blanca por fuera y negra por dentro. Esta es la historia de este largometraje: el conflicto entre el integrismo religioso católico español y la moral hedonista de las turistas europeas en un pueblo de la España profunda que se ve invadido por el turismo. Dos hermanas solteronas que regentan una venta demoníaca en la que toda mujer que consideren pecadora es asesinada, en la creencia de que es Dios el que las castiga. Marta es la mentalidad inquisitorial que reprime una fuerte tendencia al placer. Mientras que Verónica es la hermana menor dominada pero conocedora de las delicias del placer en su relación clandestina con un chico joven

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
La turista Helen Miller (Lone Fleming, actriz danesa, esposa de Eugenio Martín) llega en autobús al pueblo andaluz. Simboliza el mal exterior (la carne) que amenaza la moralidad de las hermanas, sobre todo de Marta, ya que descubre aquello que ella misma tiene reprimido: el deseo

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
La turista Helen Miller (Lone Fleming) con minifalda, en el pueblo -lo que provocará la conmoción en todos los hombres chicos y grandes que van detrás de ella- espiada tras las cortinas y rejas de la pensión por Marta

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) presenta una fuerte formación reactiva en la que persigue aquello que desea: el placer sexual. En esta escena se contempla libidinosamente en el espejo con un vestido que la unió a un hombre del que nada sabemos

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Esperanza Roy (Verónica) hace el amor con su amante. Ella no renuncia al deseo, lo que la libera de la tensión de la represión que sólo puede calmar la hermana mayor con el asesinato

  Aurora Bautista habló de esta película. En el libro de Jorge Castillejo, la actriz dijo al respecto: 

 "Era una historia tremenda. Esperanza Roy y yo éramos dos hermanas que teníamos una especie de pensión en un pueblo andaluz y acogíamos a unas veraneantes inglesas que tomaban el sol en la terraza con el pecho al aire. Como en la película yo era una solterona muy intransigente en la cuestion moral, eso me parecía un escándalo tremendo. En medio de una discusión, Esperanza y yo empujábamos accidentalmente a la inglesa, que se caía por la escalera y se desnucaba. Entonces no sabíamos qué hacer con el cuerpo y lo metíamos en una tinaja de vino. La verdad es que sucedían unas cosas tan macabras que no me extraña que la censura pusiera pegas. Recuerdo que nosotras íbamos sirviendo el vino y, como el cadáver se desmenuzaba, en una comida de repente salía un ojo flotando. ¡Era una cosa espantosa!"

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) enloquecida corre por el pueblo. Entra en la casa vacía del amante de su hermana, donde contempla el lecho deshecho, y luego se dirige al río atraída por el placer prohibido

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) contempla escondida los cuerpos desnudos de niños y adultos bañándose y jugando en el río. Su voyeurismo perverso da paso al arrepentimiento y echa a correr por un zarzal desgarrando su vestido y su piel. Su sangre es la doble metáfora del deseo que brota y del deseo que reprime y la lleva al descuartizamiento de las mujeres que odia porque son lo que ella no se atreve a ser: libido que afirma la vida 

 Añade que "A mí no me atrae (hacer un personaje malvado), porque ser malo no me parece divertido. Creo que se sufre. Cuando me enfrento con un personaje me gusta cogerlo por la médula, saber por qué razones hace unas cosas y no otras. Y la médula de las malas nunca la he entendido"

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) en la escena más memorable del filme. Corre en éxtasis por el zarzal junto al río donde ha pecado entregándose a la lujuria de la contemplación de la carne desnuda. Su carrera es una metáfora de la lucha entre el orgasmo y la penitencia. Se flagela involuntariamente desgarrando sus hermosas carnes entre las zarzas

 Sobre el rodaje recuerda: "Me acuerdo que teníamos que actuar en inglés. En un primer momento Eugenio Martín me dijo que era una coproducción con Inglaterra y que había unos primeros planos en los que teníamos que hablar en inglés. Sorprendida, le dije que me tenía que haber avisado antes, porque no sabía si iba a ser capaz de hacerlo. Pero Esperanza y yo nos tomamos tan en serio el asunto que luego teníamos una escena las dos solas y, pudiendo hacerla perfectamente en español, dijimos: "Chica, vamos a hacerla en inglés". Y allí estábamos las dos, discutiendo como dos locas en inglés. De hecho, lo que más recuerdo de aquel rodaje es lo que me pude reír con Esperanza Roy. Sólo me acuerdo de eso, de lo que me divertí. Esperanza repetía constantemente "scandal in the village", que quería decir algo así como "escándalo en el pueblo"..."

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta), enajenada, semidesnuda y ensangrentada, sube las escaleras en busca de la testigo de su crimen, Laura, que duerme plácidamente

 "La verdad es que fue un rodaje duro. Teníamos que estudiar el guión en inglés con una profesora por las mañanas, después repasarlo para tener una buena pronunciación y luego rodar. Nos tenían en jaque desde muy temprano. Cuando terminábamos a eso de las nueve, yo tenía que ver y atender a mi hijo. Estaba un poco con él, le bañaba, le acostaba y a la mañana siguiente otra vez a repetir la misma historia. Claro, yo intenté superar ese estrés y reponer fuerzas comiendo un poco y engordé. Eugenio Martín me dijo entonces que no podía engordar ni un kilo, así que tuve que encontrar tiempo además para ir a la sauna. Entre unas cosas y otras, un día me dio un telele. Sentía unas palpitaciones tan grandes que creía que me había dado un infarto. Un amigo mío, cardiólogo, me hizo un chequeo inmediato... y me dijo que tenía una bolsa de gas al lado del corazón, originada posiblemente por todo ese trajín"

 "Me acuerdo que Eugenio Martín trajo una chica extranjera muy guapa. Creo que era de Dinamarca. Una noche llegaba a la pensión con un hombre y, cómo no, discutíamos. Entonces ella me cogía por delante y me rompía el camisón. En ese momento se me veía un pecho, aunque creo que en el montaje final ese plano fue suprimido, posiblemente por orden de la censura"


"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Lone Fleming (Helen Miller) se encara con Marta (fuera de plano) ante Esperanza Roy (Verónica)

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Lone Fleming (Helen Miller) se encara con Marta

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta), semidesnuda, tras luchar contra la turista Helen Miller (Lone Fleming) que -increpada por la solterona- la desnuda para descubrir el común cuerpo del deseo

 Eugenio Martín alterna hallazgos visuales (imágenes del pueblo blanco, la genial secuencia de la reprimida y perversa Marta contemplando los bañistas del río y luego corriendo poseída entre las zarzas desgarrando sus carnes, cual flagelación, huyendo del mal de su propia libido) con momentos vulgares (planos, contraplanos y subrayados visuales innecesarios: cuchillo-carne-horno) y cierta dificultad en hacer avanzar la historia.

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Esperanza Roy (Verónica) y Aurora Bautista (Marta) ensangrentadas. Estos son los planos en los que aparece el pecho de Aurora Bautista que ella comenta en la entrevista

 La idea surgió de un hecho real. Eugenio Martín recuerda: "Antonio Fos y yo leímos la noticia en un periódico relacionada con la intolerancia religiosa y pensamos que podíamos hacer algo dentro del género de terror, puesto que en aquel momento si no era así no había forma de colocar la película. Pero no debía ser sólo una historia de suspense, sino que tenía que poseer unas connotaciones de inmediatez española".
  El primer esbozo de guión fue rechazado por la censura.
 "El personaje de la hermana mayor requería un componente de apasionamiento y ceguera que le iba perfectamente a Aurora. Ella, más intolerante, era la que dominaba a Esperanza, que era la débil y se dejaba manejar -explica el director-. Junto a ellas, la presencia de actrices extranjeras contribuía a un lanzamiento internacional. Contamos con la inglesa Judy Geeson y, gracias a ella, pudimos hacer la coproducción con Inglaterra. Además eso incidía en el sentido que buscábamos, es decir, que las hermanas españolas, Aurora Bautista y Esperanza Roy, fueran las intolerantes frente a lo que representaba el mundo exterior, representado por Judy Geeson"

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Judy Geeson (Laura Barkley). La hermana de la primera turista asesinada por las solteronas. Su papel en la película es investigar el paradero de las distintas chicas que van desapareciendo en la pensión

 El rodaje se llevó a cabo durante el invierno en Ronda. Esperanza Roy cuenta que era una historia de suspense y terror muy al estilo británico, con Aurora, mujer mayor y virgen, que dominaba a su hermana menor. Después del accidente en la terraza en el que muere la joven inglesa que tomaba el sol desnuda, echan su cuerpo a una tinaja, y luego lo parten a cachitos para guisos estofados. La escena de la terraza fue muy dura por el viento y el frío. La actriz inglesa estaba boca abajo. El plano de la caída por la escalera era largo y tuvo que rodarse en inglés, con olvidos del diálogo por parte de Aurora, lo que llevó a repetir la escena varias veces.

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
El trozo de vidriera roto tras el impacto de la chica a la que tiran por las escaleras, y que representa la espada ensangrentada, es visto por Aurora Bautista (Marta) como una señal del castigo divino (psicosis religiosa)

"Una vela para el diablo" se llevó al Festival de Cannes donde se vendió bien internacionalmente. Allí mismo Eugenio Martín recibió una notificación de la Dirección General de Cine indicando que la película tenía que ser revisada nuevamente por la censura y que no podía efectuarse ninguna venta. "Se quedaron todas las ventas pendientes -explica Eugenio Martín-. La revisión fue tan catastrófica y se hicieron tantos cortes, unos a nivel de argumento y otros de puro formalismo, que se alteró todo el sentido de la historia y se perdieron muchas ventas. En España nunca se vio pues la versión íntegra"

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) y Esperanza Roy (Verónica), roban al bebé de Norma cuando se enteran de que es madre soltera. En un acto de gran carga psicológica acogen la maternidad que les está vedada -sobre todo a Marta- desposeyendo a su madre legítima a la que matan. Aquí el reflejo del robo de niños en la posguerra española por parte de monjas es inmediato
Procede del libro: Jorge Castillejo: "Las películas de Aurora Bautista" Mitemas. Fundación Municipal de Cine. Mostra de Valencia. 1998

 Pese a todo ello la versión final de la película incluye momentos de gran calidad (escena del baño de los niños y penitencia posterior en el zarzal). El crítico Antonio Cervera señaló que es un filme de terror en su estructura externa, pero psicológico, en el fondo, por el estudio de los personajes, como parte de una sociedad y unas ideas. Una película muy crítica. El título se entiende recordando que cada vez que Marta purifica el pecado (siempre el sexto) mediante el crimen enciende una vela de aceite en su cómoda y ante un cuadro que tiene en la pared, que simboliza el bien en la parte superior (un santo), frente a los demonios que ocupan la parte inferior del cuadro. La pequeña luz de la vela no llega al santo: ilumina sólo al diablo. Con su simbolismo, manifiesto o latente, con efectos psicológicos y violencia, la mezcla es un abigarrado conjunto que profundiza en una realidad que se convierte en irrealidad, como ocurre con la vida misma.

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Aurora Bautista (Marta) enciende una vela, pero sólo ilumina al diablo. Escena probablemente cortada en el montaje final

 Respecto a este punto es revelador el plano final del filme en el que el mundo externo (alcalde y fuerzas vivas del pueblo) se confronta a través de la ventana enrejada (otro símbolo de la represión sexual y social) con el mundo interno (hermanas en acción). Lo real penetra sin disolverlo lo irreal del deseo y el crimen.

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Cartel español

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
Ficha técnica
Procede del libro: Jorge Castillejo: "Las películas de Aurora Bautista" Mitemas. Fundación Municipal de Cine. Mostra de Valencia. 1998


"A Candle for the Devil" (1973). Eugenio Martín
English Posters

"Una vela para el diablo" (1973). Eugenio Martín
American Poster: "It Happened at Nightmare Inn"
Con erratas en el nombre de Aurora Bautista ("Aurora Bautist") y Esperanza Roy ("Espera Roy") y el director ("Eugene Martin")
El poster incluye a la derecha la película "Children Shouldn't Play with Dead Things" (1972). Bob Clark




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Comentarios de nuestros lectores:



- ‎Miguel Vicens Riera: "Eugenio Martín, director de Hipnosis, cultivó el giallo español a partir de producciones como Las diabólicas o Las endemoniadas
 En esta coproducción intervino por la parte foránea Judy Geeson, esposa por un tiempo de Kristoffer Tabori, actor de "La casa de cristal" y posterior director, hijo de Don Siegel y Viveca Lindfors"

- Jose Apple Records: "De Eugenio Martín recuerdo la estupenda (para mí) "Pánico en el Transiberiano", y también "Aquella casa de las afueras", o algo así...
 Nunca he visto esta película, pero por el magnífico artículo y por la temática, me apetece mucho verla. La buscaré, a ver si tengo suerte de ver la versión completa.
¡¡Enhorabuena por el artículo!!"

- Jose Apple Records: "He tenido la oportunidad de verla y me ha parecido una interesantísima película. Cargada de simbolismos en numerosos planos y secuencias. En mi opinión muy buena, y bastante cruda"


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