miércoles, 16 de agosto de 2017

El cine y la libertad - Paco Huesca García. Director de Cinemateca de Alicante y Festival de Cine de Elche


El cine y la libertad 

Paco Huesca García
Director de Cinemateca de Alicante y Festival de Cine de Elche




"A Clockwork Orange" (1971). Stanley Kubrick
Malcolm McDowell (Alex)
Una de las más polémicas películas de la historia por su violencia extrema. Calificada X en Estados Unidos, estrenada en Hispanoamérica en 1999 para mayores de 21 años.
Película prohibida durante la dictadura militar de Franco en España. Se estrenó por fin el 16 de junio de 1975

 El cine supuso un cambio de costumbres en un país tan áspero como el nuestro. El cine ha hecho más por la libertad que muchas intervenciones políticas. La dictadura de Franco tuvo que convivir con un arte que se infiltraba, que contaminaba, que era subversivo a cualquier ortodoxia. Un ministro remordido como Arias Salgado no consiguió fascistizar del todo al cine. Se le escapaba entre sus dedos sombríos. El cine nace con la modernidad, con el teléfono y el turismo de masas, con Picasso y la máquina de coser.

"Playtime" (1967). Jacques Tati
Un muestrario de la vida moderna a través de la cámara: oficinas, aeropuerto, exposición de invenciones, apartamentos con paredes de cristal

 Y ha creado un lenguaje con los contravalores de la cultura, la pornografía y la banalidad. Misteriosamente han surgido algunas obras maestras en medio de todo ello. Cualquier cosa que sea la modernidad, no puede comprenderse sin el cine. Más que eso: la vida misma, el estilo de vida, se ha ido configurando con las luces y las sombras de un arte nacido para la gente, por la gente. Durante mas de un siglo, el arte cinematográfico ha contribuido a crear la modernidad, y a imaginar la vida moderna. Y hoy día, quizá más que nunca, el cine sigue inventando la vida que estamos viviendo. El cine suele bombardear su propia nostalgia. Los que de alguna manera nos dedicamos a esto tan perverso podemos hacer balance: el cine español seguirá atormentando a espectadores y críticos durante mil años más. Y también a los moralistas. La violencia, el sexo, la risa pueden herir la sensibilidad del espectador. Eso es precisamente lo que queremos.

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