viernes, 6 de enero de 2017

Descartes - Textos: "Discours de la méthode" (I) - "Cartesius" (1974). Roberto Rossellini - Francisco Huertas Hernández



René Descartes (1596-1650) - Textos: "Discours de la méthode" (I)
"Cartesius" (1974). Roberto Rossellini

Francisco Huertas Hernández




"Cartesius" (1974). Roberto Rossellini
Ugo Cardea (René Descartes)
TV Film


 René Descartes (1596-1650) fue el filósofo que dio origen a la filosofía moderna. Su vida osciló entre la búsqueda de la verdad por medio de la razón y el temor a que esta tarea fuera perseguida por la Iglesia, como ocurrió con su contemporáneo Galileo Galilei (1564-1642). Por ese motivo pasó muchos años viviendo en Holanda. Había recibido una esmerada educación en el colegio jesuita de La Flèche, en Francia, pero nunca encontró seguridad en la enseñanza escolástica propia de la época, para la que la autoridad de Aristóteles y de la Biblia tenía preferencia a un saber fundamentado en la evidencia. Y Descartes creía que la evidencia -el conocimiento indudable- tenía su modelo en la geometría. Por ello su tarea sería llevar el método racional de la geometría -que parte de la intuición (conocimiento inmediato) de los axiomas para luego llegar a la demostración de los teoremas- a la filosofía. Estaba firmemente convencido que el conocimiento era posible, y debía ser absolutamente cierto, al modo matemático, rechazando todo conocimiento probable como dudoso. De ahí, que fuera la duda metódica el comienzo de su investigación, ya que pretendía llegar a un primer principio que fuera indudable, y, por tanto, fundamento de esa nueva ciencia universal. Lo encontró: fue el cogito, el pensamiento que se hace evidente para quien duda, o sea, piensa. Y ésta es la intuición de que pensar es existir, la única manera inmediata de captar la existencia como actividad de un yo mental ("Cogito, ergo sum", o en el original francés: "Je pense, donc je suis"). El problema es que ese descubrimiento sólo tiene validez para el que se conoce pensando, o sea, es el descubrimiento de la existencia propia, pero quedan sin descubrir las otras posibles existencias: los demás, Dios, el mundo. Para ello Descartes tendrá que recurrir a las ideas innatas que se descubren como contenido de ese yo pensante, esa "cosa pensante" ("res cogitans"). Y ahí aparece la idea de un ser perfectísimo, que para ser absolutamente perfecto habrá de existir (argumento ontológico de demostración de la existencia de Dios, de S. Anselmo de Canterbury, siglo XI). De la veracidad de Dios (pues no sería perfecto si mintiera o engañara) deduce la verdad de lo que vemos: el mundo externo.


La Haye-Descartes (Indre-et-Loire) France
Hôtel de Ville. Place Descartes
Carte Postale. 1908

La Haye-Descartes (Indre-et-Loire) France
Maison où naquit René Descartes - Casa natal de René Descartes
Carte Postale. 1913


"René Descartes né dans cette maison le 31 mars 1596 a été baptisé le 3 avril dans l'église Saint Georges de La Haye - Société Archéologique de Touraine. 1873"


Sello (Timbre - Stamp): René Descartes. 90 c. Republique Française. 1937
Anniversaire "Discours de la méthode" (1637)


"Discours de la méthode pour bien conduire sa raison et chercher la verité dans les sciences. Plus la Dioptrique, les Météores et la Géométrie, qui font des essais de cette méthode"
À Leyde. De l'imprimerie de Ian Maire. 1637
Avec privilège

"Discurso del método para conducir bien su razón y buscar la verdad en las ciencias. Más la Dióptrica, los Meteoros y la Geometría, que sirven de ensayo de este método"
Interesante comprobar que Descartes no se atrevió a poner su nombre por miedo a la persecución religiosa. Galileo había sido condenado por la Inquisición en 1633 por defender el heliocentrismo. Escrito en francés. La obra fue impresa en Leyden (Holanda). Descartes vivió 21 años en este país


 En otro lugar explicaré la filosofía cartesiana, pero hoy haré una reconstrucción de su pensamiento en su libro más importante: "Discours de la méthode" (1637), usando las propias palabras del filósofo francés. Para la clara comprensión del "Discurso del método" -que es, sin duda, el libro de filosofía más famoso de la historia- usaremos también textos de otras dos obras cartesianas: "Regulae ad directionem ingenii" ("Reglas para la dirección del espíritu") (1628) y "Meditationes de prima philosophia" ("Meditaciones metafísicas") (1641).


Adrien Baillet (La Neuville-en-Hez, Oise, 13 juin 1649 - Paris, 21 janvier 1706)
Premier biographe de René Descartes en 1691: "Vie de Descartes"


 Usaré siempre los textos en francés, incluso si Descartes los escribió originalmente en latín -como en las dos obras citadas-, ya que Adrien Baillet (1649-1706) -el primer biógrafo de Descartes, autor de "Vie de Descartes" (1691)- señaló lo siguiente: "de suerte que todas sus obras francesas, tanto originales como traducidas son preferibles a las publicadas en latín. Las traducciones que él revisó son preferibles a los originales", y esto es así porque Mr. Descartes amplió, corrigió los originales y, además, su pensamiento se expresa mejor en la lengua que él usaba en su vida diaria. Añado también que utilizaré traducciones mías siempre que pueda.


René Descartes: "Discours de la méthode pour bien conduire sa raison et chercher la verité dans les sciences. Plus la Dioptrique, les Météores, qui font des essais de cette méthode", par René Descartes
Édition Chez Michel Bobin & Nicolas Le Gras. Paris. 1668

"Discurso del método para conducir bien su razón y buscar la verdad en las ciencias. Más la Dióptrica, los Meteoros, que sirven de ensayo de este método"


 "Discours de la méthode" está escrito en francés, y no en latín, la lengua culta de la época. El filósofo quería que su obra fuese accesible al gran público, y así puede entenderse el comienzo del libro. Está dividido en 6 partes. Descartes lo escribió como un prólogo para una serie de ensayos científicos: "Dióptrica" (parte de la óptica que trata de la refracción de la luz), "Meteoros" y "Geometría". Era, pues, una reflexión sobre el método que aplicaría en estas ciencias particulares. Con el tiempo, se publicó separadamente y alcanzó la fama que todos conocemos. 
 De las 6 partes, sólo la Primera, la Segunda y la Cuarta tienen interés filosófico.


"Cartesius" (1974). Roberto Rossellini
Ugo Cardea (René Descartes)
TV Film


 Usaremos la traducción de Manuel García Morente, que es clásica, aunque resulte más difícil a nuestros alumnos. No obstante, hay que tener en cuenta que es un texto escrito en el siglo XVII, contemporáneo de autores como Quevedo (1580-1645), Calderón de la Barca (1600-1681) o Moliére (1622-1673).


Louis-Michel Dumesnil le Jeune (1680-1762): "La reine Christine de Suède, écoutant Descartes faisant une démonstration de géométrie" (Queen Christine of Sweden, the Grand Conde, Elisabeth-Charlotte du Palatine d'Orleans and René Descartes). 1700
Grand Palais. Château de Versailles (France)
Detail of painting


 La obra comienza con esta introducción:

 "Si este discurso parece demasiado largo para leído de una vez, puede dividirse en seis partes: en la primera se hallarán diferentes consideraciones acerca de las ciencias; en la segunda, las reglas principales del método que el autor ha buscado; en la tercera, algunas otras de moral que ha podido sacar de aquel método; en la cuarta, las razones con que prueba la existencia de Dios y del alma humana, que son los fundamentos de su metafísica; en la quinta, el orden de las cuestiones de física, que ha investigado y, en particular, la explicación del movimiento del corazón y de algunas otras dificultades que atañen a la medicina, y también la diferencia que hay entre nuestra alma y la de los animales; y en la última, las cosas que cree necesarias para llegar, en la investigación de la naturaleza, más allá de donde él ha llegado, y las razones que le han impulsado a escribir"

 ("Si ce discours semble trop long pour être tout lu en une fois, on le pourra distinguer en six parties. Et, en la premièreon trouvera diverses considérations touchant les sciences. En la seconde, les principales règles de la méthode que l'auteur a cherchée. En la troisième, quelques-unes de celles de la morale qu'il a tirée de cette méthode. En la quatrième, les raisons par lesquelles il prouve l'existence de Dieu et de l'âme humaine, qui sont les fondements de sa métaphysique. En la cinquième, l'ordre des questions de physique qu'il a cherchées, et particulièrement l'explication du mouvement du coeur et de quelques autres difficultés qui appartiennent à la médecine, puis aussi la différence qui est entre notre âme et celle des bêtes. Et en la dernière, quelles choses il croit être requises pour aller plus avant en la recherche de la nature qu'il n'a été, et quelles raisons l'ont fait écrire")


Franz Hals (1582-1666): "Portret van René Descartes". 1649
Musée du Louvre. Paris
Tableau. Oil on canvas

El retrato más famoso de René Descartes pintado durante su estancia en Holanda por uno de sus más grandes pintores. Destaca la mirada penetrante


 La primera parte comienza con este famosísimo pasaje:

 "El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas. No basta, en efecto, tener el ingenio bueno; lo principal es aplicarlo bien"

("Le bon sens est la chose du monde la mieux partagée : car chacun pense en être si bien pourvu, que ceux même qui sont les plus difficiles à contenter en toute autre chose, n'ont point coutume d'en désirer plus qu'ils en ont. En quoi il n'est pas vraisemblable que tous se trompent; mais plutôt cela témoigne que la puissance de bien juger, et distinguer le vrai d'avec le faux, qui est proprement ce qu'on nomme le bon sens ou la raison, est naturellement égale en tous les hommes; et ainsi que la diversité de nos opinions ne vient pas de ce que les uns sont plus raisonnables que les autres, mais seulement de ce que nous conduisons nos pensées par diverses voies, et ne considérons pas les mêmes choses. Car ce n'est pas assez d'avoir l'esprit bon, mais le principal est de l'appliquer bien")

 En este pasaje encontramos términos clave como: 

- "buen sentido" (bon sens) que equivale a "razón" (raison). Es la luz natural que está presente en todos los seres humanos. Nadie tiene más que otro, pero sí hay diferencias en su uso. Mal aplicada la razón, o buen sentido, aleja de la verdad. Y eso da lugar a la diversidad de opiniones. Aquí no está de más recordar que la opinión (δόξα) es considerada conocimiento probable, confuso, aparente, por Parménides o Platón. La identifican con el conocimiento sensible. Descartes, en este párrafo, no la identifica con lo sensible, sino con lo racional mal dirigido. Es decir, una razón que no ha seguido el método correcto para llegar a la verdad. Y no olvidemos que la palabra griega "μέθοδος" significa "camino a seguir".
 Es interesante comparar este comienzo del "Discurso" con la primera regla de "Reglas para la dirección del espíritu":

 "La finalidad del estudio debe ser dirigir el espíritu para que alcance juicios sólidos y verdaderos sobre todo lo que se le presente" ("Le but des études doit être de diriger l'esprit pour qu'il porte des jugements solides et vrais sur tout ce qui se présente à lui") (Traducción: Francisco Huertas Hernández)

y con la cuarta regla de "Reglas para la dirección del espíritu":

 "El método es necesario para buscar la verdad de las cosas" ("La méthode est nécessaire pour rechercher la vérité des choses")


 El texto del "Discurso del método" continúa con estas palabras:

 "Por mi parte, nunca he presumido de poseer un ingenio más perfecto que los ingenios comunes; hasta he deseado muchas veces tener el pensamiento tan rápido, o la imaginación tan clara y distinta, o la memoria tan amplia y presente como algunos otros. Y no sé de otras cualidades sino ésas, que contribuyan a la perfección del ingenio; pues en lo que toca a la razón o al sentido, siendo, como es, la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales, quiero creer que está entera en cada uno de nosotros y seguir en esto la común opinión de los filósofos, que dicen que el más o el menos es sólo de los accidentes, mas no de las formas o naturalezas de los individuos de una misma especie"

 ("Pour moi, je n'ai jamais présumé que mon esprit fût en rien plus parfait que ceux du commun; même j'ai souvent souhaité d'avoir la pensée ou la prompte, ou l'imagination aussi-nette et distincte, ou la mémoire aussi ample, ou aussi présente, que quelques autres. Et je ne sache point de qualités que celles-ci, qui servent à la perfection de l'esprit : car pour la raison, ou le sens, d'autant qu'elle est la seule chose qui nous rend hommes, et nous distingue des bêtes, je veux croire qu'elle est tout entière en chacun, et suivre en ceci l'opinion commune des philosophes, qui disent qu'il n'y a du plus et du moins qu'entre les accidents, et non point entre les formes, ou natures, des individus d'une même espèce")

 Comento este párrafo: 

- Forma autobiográfica. Ved que he marcado el uso de la forma personal ("nunca he presumido"). Aquí observamos la influencia del primer gran filósofo francés que escribió en esta lengua, y no en latín, Michel de Montaigne (1533-1592), y que comenzó sus famosos "Ensayos" ("Essais") de esta manera: "Ainsi, lecteur, je suis moi-même la matière de mon livre" ("Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro")

- Esprit / imagination / mémoire / raison / sens. Aquí tenemos varios términos que no hay que confundir. Veamos. Descartes usa mucho el término "esprit" que puede traducirse por "espíritu" o "mente", o "ingenio". En otro libro Descartes dice: "Yo no soy, por lo tanto, precisamente hablando, más que una cosa que piensa, o sea un espíritu, un entendimiento o una razón, que son términos cuyo significado antes me era desconocido" ("Je ne suis donc qu'une chose qui pense, c'est-à-dire un esprit, un entendement ou une raison, qui sont des termes dont la signification m'était auparavant inconnue") (Méditations Métaphysiques, II). O sea, tenemos la identificación de "espíritu" con "entendimiento" y "razón".
 La imaginación, es según Descartes, una facultad intermedia entre los sentidos y el entendimiento y que sirve para formar imágenes de cosas materiales incluso ausentes. No sirve para alcanzar la verdad (en filosofía), aunque tengamos que usarla en las ciencias empíricas y las matemáticas. 
 La memoria es criticada por Descartes asociándola con la historia y no con la filosofía (metafísica). 
 La razón (buen sentido) está entera en cada una de las personas (nadie tiene ni más ni menos), pues es lo que nos distingue de los animales ("bêtes", que, en francés, significa bestia/animal y tonto), como ya establecieron los griegos al definir al ser humano como "animal racional". La racionalidad es la forma (esencia) o naturaleza humana, propia en todos los individuos de la especie humana. Mientras que los accidentes son propiedades no esenciales y cambiantes. La razón no es un accidente en el ser humano, sino su forma esencial. Aquí Descartes usa los términos aristotélico-escolásticos de "accidente", "esencia", "forma", "naturaleza" y "especie".


 Seguimos leyendo el "Discurso del método":

 "Pero, sin temor, puedo decir, que creo que fue una gran ventura para mí el haberme metido desde joven por ciertos caminos, que me han llevado a ciertas consideraciones y máximas, con las que he formado un método, en el cual paréceme que tengo un medio para aumentar gradualmente mi conocimiento y elevarlo poco a poco hasta el punto más alto a que la mediocridad de mi ingenio y la brevedad de mi vida puedan permitirle llegar. Pues tales frutos he recogido ya de ese método, que, aun cuando, en el juicio que sobre mí mismo hago, procuro siempre inclinarme del lado de la desconfianza mejor que del de la presunción, y aunque, al mirar con ánimo filosófico las distintas acciones y empresas de los hombres, no hallo casi ninguna que no me parezca vana e inútil, sin embargo no deja de producir en mí una extremada satisfacción el progreso que pienso haber realizado ya en la investigación de la verdad, y concibo tales esperanzas para el porvenir, que si entre las ocupaciones que embargan a los hombres, puramente hombres, hay alguna que sea sólidamente buena e importante, me atrevo a creer que es la que yo he elegido por mía"

 ("Mais je ne craindrai pas de dire que je pense avoir eu beaucoup d'heur, de m'être rencontré dès ma jeunesse en certains chemins, qui m'ont conduit à des considérations et des maximes, dont j'ai formé une méthode, par laquelle il me semble que j'ai moyen d'augmenter par degrés ma connaissance, et de l'élever peu à peu au plus haut point, auquel la médiocrité de mon esprit et la courte durée de ma vie lui pourront permettre d'atteindre. Car j'en ai déjà recueilli de tels fruits, qu'encore qu'aux jugements que je fais de moi-même, je tâche toujours de pencher vers le côté de la défiance, plutôt que vers celui de la présomption; et que, regardant d'un oeil de philosophe les diverses actions et entreprises de tous les hommes, il n'y en ait quasi aucune qui ne me semble vaine et inutile; je ne laisse pas de recevoir une extrême satisfaction du progrès que je pense avoir déjà fait en la recherche de la vérité, et de concevoir de telles espérances pour l'avenir, que si, entre les occupations des hommes purement hommes, il y en a quelqu'une qui soit solidement bonne et importante, j'ose croire que c'est celle que j'ai choisie")

 Explicación:
 Descartes tuvo una revelación intelectual el 10 de noviembre de 1619 en un sueño mientras estaba en la ciudad alemana de Ulm. Tenía 23 años. Descubrió el principio fundamental del método.
 Por "método" entiende el conjunto de "reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales el que las observe exactamente no tomará nunca lo falso por verdadero y llegará, sin gastar inútilmente esfuerzo alguno de la mente, sino siempre aumentando gradualmente la ciencia, al verdadero conocimiento de todo aquello de que sea capaz" ("par méthode, j’entends des règles certaines et faciles, qui, suivies rigoureusement, empêcheront qu’on ne suppose jamais ce qui est faux, et feront que sans consumer ses forces inutilement, et en augmentant graduellement sa science, l’esprit s’élève à la connaissance exacte de tout ce qu’il est capable d’atteindre") ("Reglas para la dirección del espíritu", IV).
 Los "frutos" que ya había logrado se encuentran en su física, metafísica y geometría. Antes de redactar el "Discurso", Descartes ya había terminado su tratado sobre el Mundo ("Traité du monde et de la lumière") en 1633, y que contiene su física. No se atrevió a publicarlo, debido a la condena de Galileo Galilei (1633). Su metafísica se halla en la IV parte del "Discurso", y ampliada en las "Meditaciones Metafísicas" (1641). La "Geometría" apareció en el libro del "Discurso". Los otros dos ensayos científicos ("Dióptrica" y "Meteoros") pueden considerarse también como frutos logrados con este método.
 Esas "esperanzas para el porvenir" encierran la esperanza cartesiana de que la aplicación de su método permitiría el descubrimiento de los secretos de la naturaleza y tendrían grandes aplicaciones prácticas en la mecánica y la medicina.


René Descartes: L'image de l'arbre (imagen del árbol)
"Así toda la filosofía es como un árbol, cuyas raíces son la metafísica, el tronco es la física, y las ramas que salen de este tronco son todas las otras ciencias, que se reducen a tres principales; a saber: la medicina, la mecánica y la moral"
(Lettre-Préface. "Principes de la philosophie")
Image: GGP. Lycée Ella Fitzgerald


 Continuamos leyendo el "Discurso del Método":

 "Puede ser, no obstante, que me engañe; y acaso lo que me parece oro puro y diamante fino, no sea sino un poco de cobre y de vidrio. Sé cuán expuestos estamos a equivocarnos, cuando de nosotros mismos se trata, y cuán sospechosos deben sernos también los juicios de los amigos, que se pronuncian en nuestro favor. Pero me gustaría dar a conocer, en el presente discurso, el camino que he seguido y representar en él mi vida, como en un cuadro, para que cada cual pueda formar su juicio, y así, tomando luego conocimiento, por el rumor público, de las opiniones emitidas, sea este un nuevo medio de instruirme, que añadiré a los que acostumbro emplear"

 ("Toutefois il se peut faire que je me trompe, et ce n'est peut-être qu'un peu de cuivre et de verre que je prends pour de l'or et des diamants. Je sais combien nous sommes sujets à nous méprendre en ce qui nous touche, et combien aussi les jugements de nos amis nous doivent être suspects, lorsqu'ils sont en notre faveur. Mais je serai bien aise de faire voir, en ce discours, quels sont les chemins que j'ai suivis, et d'y représenter ma vie comme en un tableau, afin que chacun en puisse juger, et qu'apprenant du bruit commun les opinions qu'on en aura, ce soit un nouveau moyen de m'instruire, que j'ajouterai à ceux dont j'ai coutume de me servir")

 "Mi propósito, pues, no es el de enseñar aquí el método que cada cual ha de seguir para dirigir bien su razón, sino sólo exponer el modo como yo he procurado conducir la mía. Los que se meten a dar preceptos deben de estimarse más hábiles que aquellos a quienes los dan, y son muy censurables, si faltan en la cosa más mínima. Pero como yo no propongo este escrito, sino a modo de historia o, si preferís, de fábula, en la que, entre ejemplos que podrán imitarse, irán acaso otros también que con razón no serán seguidos, espero que tendrá utilidad para algunos, sin ser nocivo para nadie, y que todo el mundo agradecerá mi franqueza"

 ("Ainsi mon dessein n'est pas d'enseigner ici la méthode que chacun doit suivre pour bien conduire sa raison, mais seulement de faire voir en quelle sorte j'ai tâché de conduire la mienne. Ceux qui se mêlent de donner des préceptes, se doivent estimer plus habiles que ceux auxquels ils les donnent; et s'ils manquent en la moindre chose, ils en sont blâmables. Mais, ne proposant cet écrit que comme une histoire, ou, si vous l'aimez mieux, que comme une fable, en laquelle, parmi quelques exemples qu'on peut imiter, on en trouvera peut-être aussi plusieurs autres qu'on aura raison de ne pas suivre, j'espère qu'il sera utile à quelques-uns, sans être nuisible à personne, et que tous me sauront gré de ma franchise")


Collège Henri-IV de La Flèche (1604-1762). La Flèche (Sarthe). France
En 1603, Enrique IV fundó el Real Colegio de La Flèche cuya dirección se confió a los Jesuitas. En este colegio estudia el celebérrimo filósofo francés René Descartes, donde recibe formación aristotélica y escolástica. Los jesuitas fueron expulsados en 1762 y el colegio pasó a ser una escuela de cadetes en 1764, preparatoria para la Escuela Militar de París. En 1808, Napoleón instaló allí el Pritaneo Militar, una de las academias militares más prestigiosas de Francia (Wikipedia)


 "Desde la niñez, fui criado en el estudio de las letras y, como me aseguraban que por medio de ellas se podía adquirir un conocimiento claro y seguro de todo cuanto es útil para la vida, sentía yo un vivísimo deseo de aprenderlas. Pero tan pronto como hube terminado el curso de los estudios, cuyo remate suele dar ingreso en el número de los hombres doctos, cambié por completo de opinión, Pues me embargaban tantas dudas y errores, que me parecía que, procurando instruirme, no había conseguido más provecho que el de descubrir cada vez mejor mi ignorancia. Y, sin embargo, estaba en una de las más famosas escuelas de Europa, en donde pensaba yo que debía haber hombres sabios, si los hay en algún lugar de la tierra. Allí había aprendido todo lo que los demás aprendían; y no contento aún con las ciencias que nos enseñaban, recorrí cuantos libros pudieron caer en mis manos, referentes a las ciencias que se consideran como las más curiosas y raras. Conocía, además, los juicios que se hacían de mi persona, y no veía que se me estimase en menos que a mis condiscípulos, entre los cuales algunos había ya destinados a ocupar los puestos que dejaran vacantes nuestros maestros. Por último, parecíame nuestro siglo tan floreciente y fértil en buenos ingenios, como haya sido cualquiera de los precedentes. Por todo lo cual, me tomaba la libertad de juzgar a los demás por mí mismo y de pensar que no había en el mundo doctrina alguna como la que se me había prometido anteriormente"

 ("J'ai été nourri aux lettres dès mon enfance, et parce qu'on me persuadait que, par leur moyen, on pouvait acquérir une connaissance claire et assurée de tout ce qui est utile à la vie, j'avais un extrême désir de les apprendre. Mais, sitôt que j'eus achevé tout ce cours d'études, au bout duquel on a coutume d'être reçu au rang des doctes, je changeai entièrement d'opinion. Car je me trouvais embarrassé de tant de doutes et d'erreurs, qu'il me semblait n'avoir fait autre profit, en tâchant de m'instruire, sinon que j'avais découvert de plus en plus mon ignorance. Et néanmoins j'étais en l'une des plus célèbres écoles de l'Europe, où je pensais qu'il devait y avoir de savants hommes, s'il y en avait en aucun endroit de la terre. J'y avais appris tout ce que les autres y
apprenaient; et même, ne m'étant pas contenté des sciences qu'on nous enseignait, j'avais parcouru tous les livres, traitant de celles qu'on estime les plus curieuses et les plus rares, qui avaient pu tomber entre mes mains. Avec cela, je savais les jugements que les autres faisaient de moi; et je ne voyais point qu'on m'estimât inférieur à mes condisciples, bien qu'il y en eût déjà entre eux quelques-uns, qu'on destinait à remplir les places de nos maîtres. Et enfin notre siècle me semblait aussi fleurissant, et aussi fertile en bons esprits, qu'ait été aucun des précédents. Ce qui me faisait prendre la
liberté de juger par moi de tous les autres, et de penser qu'il n'y avait aucune doctrine dans le monde qui fût telle qu'on m'avait auparavant fait espérer
")

 Comentario:
 Vuelve la autobiografía intelectual de Descartes y trae el recuerdo de su infancia en el Colegio Henri IV de La Flèche -fundado en 1604-, donde aprendió con los jesuitas "letras" (litterae humaniores), es decir, humanidades, que incluían gramática, historia, poesía y retórica (recordemos que son herencia del "trivium" medieval: gramática, dialéctica y retórica). Parece que el joven Descartes estuvo en La Flèche entre 1606 y 1614, como sostiene Charles Adam. Los estudios en esa escuela comprendían nueve años: seis de humanidades y tres de filosofía. Al salir de La Flèche obtuvo la licenciatura en derecho en Poitiers el 10 de noviembre de 1616, que podría ser la fecha de terminación de los estudios a que se refiere aquí. 
 No se sabe si al salir del colegio de La Flèche era bachiller, licenciado o doctor en artes. Pero no parece que la palabra "doctes" (doctos) se refiera a una titulación sino a "sabios" o "eruditos". "Eruditorum" es el término en latín usado en la traducción revisada por el propio Descartes del "Discurso".
Aquí sería fácil establecer la comparación de esos "doctos" con los sofistas a los que Sócrates y Platón criticaron por poseer una falsa "sabiduría" (erudición). 
 Al acabar sus estudios de tipo escolástico-aristotélico, el filósofo de La Haye se encuentra lleno de "dudas" y "errores", habiendo aumentado su ignorancia. En esto sigue recordando al Sócrates de la "Apología", escrita por Platón, que buscó la sabiduría en los políticos, poetas y artesanos, como representantes de ésta, pero tras interrogarles no encontró en ellos esa supuesta "sabiduría". Aquí, en La Fléche la "sabiduría" estaba depositada en los maestros y en los libros que transmitían la filosofía de Aristóteles en su versión tomista. El argumento de autoridad (la famosa expresión usada por Tomás de Aquino: "como dice el Filósofo..." en la "Suma Teológica") y la lógica del silogismo (que deduce conclusiones particulares de premisas generales) no enseñaban conocimientos ciertos, indudables, según Descartes. Pero él, usando su razón -que es la misma en todos los seres humanos- se tomaba la libertad de juzgar a los demás por sí mismo y rechazaba todas las "doctrinas" (teorías) filosóficas aprendidas por haber sido incapaces de aportar conocimientos ciertos.


  Volvemos al "Discours de la méthode":

 "No dejaba por eso de estimar en mucho los ejercicios que se hacen en las escuelas. Sabía que las lenguas que en ellas se aprenden son necesarias para la inteligencia de los libros antiguos; que la gentileza de las fábulas despierta el ingenio; que las acciones memorables, que cuentan las historias, lo elevan y que, leídas con discreción, ayudan a formar el juicio; que la lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los mejores ingenios de los pasados siglos, que los han compuesto, y hasta una conversación estudiada, en la que no nos descubren sino lo más selecto de sus pensamientos; que la elocuencia posee fuerzas y bellezas incomparables; que la poesía tiene delicadezas y suavidades que arrebatan; que en las matemáticas hay sutilísimas invenciones que pueden ser de mucho servicio, tanto para satisfacer a los curiosos, como para facilitar las artes todas y disminuir el trabajo de los hombres; que los escritos, que tratan de las costumbres, encierran varias enseñanzas y exhortaciones a la virtud, todas muy útiles; que la teología enseña a ganar el cielo; que la filosofía proporciona medios para hablar con verosimilitud de todas las cosas y recomendarse a la admiración de los menos sabios; que la jurisprudencia, la medicina y demás ciencias honran y enriquecen a quienes las cultivan; y, por último, que es bien haberlas recorrido todas, aun las más supersticiosas y las más falsas, para conocer su justo valor y no dejarse engañar por ellas"

 ("Je ne laissais pas toutefois d'estimer les exercices, auxquels on s'occupe dans les écoles. Je savais que les langues, qu'on y apprend, sont nécessaires pour l'intelligence des livres anciens; que la gentillesse des fables réveille l'esprit; que les actions mémorables des histoires le relèvent, et qu'étant lues avec discrétion, elles aident à former le jugement; que la lecture de tous les bons livres est comme une conversation avec les plus honnêtes gens des siècles passés, qui en ont été les auteurs, et même une conversation étudiée, en laquelle ils ne nous découvrent que les meilleures de leurs pensées; que l'éloquence a des forces et des beautés incomparables; que la poésie a des délicatesses et des douceurs très ravissantes; que les mathématiques ont des inventions très subtiles et qui peuvent beaucoup servir, tant à contenter les curieux, qu'à faciliter tous les arts et diminuer le travail des hommes; que les écrits qui traitent des moeurs contiennent plusieurs enseignements et plusieurs exhortations à la vertu qui sont fort utiles; que la théologie enseigne à gagner le ciel; que la philosophie donne moyen de parler vraisemblablement de toutes choses, et se faire admirer des moins savants; que la jurisprudence, la médecine et les autres sciences apportent des honneurs et des richesses à ceux qui les cultivent; et enfin, qu'il est bon de les avoir toutes examinées, même les plus superstitieuses et les plus fausses, afin de connaître leur juste valeur et se garder d'en être trompé")

Comentario:
 Repaso de los saberes de la época, que más sirven para la fama y la vanidad que para descubrir la verdad. Hay ironía en la descripción de estas "ciencias", que abarcan las "letras", las matemáticas y los saberes técnicos, e incluso las no nombradas alquimia, astrología y magia ("ciencias supersticiosas"). Cuando dice que la filosofía proporciona los medios para hablar con verosimilitud de todas las cosas y recomendarse a la admiración de los menos sabios hace una crítica implacable de los filósofos de la época. De nuevo aquí podríamos recordar la oposición que hace Platón entre la verdadera filosofía que busca la verdad y la retórica -sofística- que sólo busca agradar y persuadir. En todo caso, Descartes muestra la insatisfacción con la ciencia -en el sentido de saber- de la época, por no dirigirse hacia la verdad. La sospecha de que la verdad no está en los libros sino en el entendimiento de cada uno, e, incluso, en la experiencia vital (como prueban los viajes que el autor emprendió tras su revelación de 1619) le llevó a no incluir la lectura como una de sus ocupaciones. Apenas leía. Se levantaba tarde. Se ocupaba en la jardinería y la disección, montaba a caballo, y luego se ponía a trabajar hasta bien entrada la noche. Su vida era muy regular.



"Pero creía también que ya había dedicado bastante tiempo a las lenguas e incluso a la lectura de los libros antiguos y a sus historias y a sus fábulas. Pues es casi lo mismo conversar con gentes de otros siglos, que viajar por extrañas tierras. Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos, para juzgar las del propio con mejor acierto, y no creer que todo lo que sea contrario a nuestras modas es ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer los que no han visto nada. Pero el que emplea demasiado tiempo en viajar, acaba por tornarse extranjero en su propio país; y al que estudia con demasiada curiosidad lo que se hacía en los siglos pretéritos, ocúrrele de ordinario que permanece ignorante de lo que se practica en el presente. Además, las fábulas son causa de que imaginemos como posibles acontecimientos que no lo son; y aun las más fieles historias, supuesto que no cambien ni aumenten el valor de las cosas, para hacerlas más dignas de ser leídas, omiten por lo menos, casi siempre, las circunstancias más bajas y menos ilustres, por lo cual sucede que lo restante no aparece tal como es y que los que ajustan sus costumbres a los ejemplos que sacan de las historias, se exponen a caer en las extravagancias de los paladines de nuestras novelas y a concebir designios, a que no alcanzan sus fuerzas.

 Estimaba en mucho la elocuencia y era un enamorado de la poesía; pero pensaba que una y otra son dotes del ingenio más que frutos del estudio. Los que tienen más robusto razonar y digieren mejor sus pensamientos, para hacerlos claros e inteligibles, son los más capaces de llevar a los ánimos la persuasión, sobre lo que proponen, aunque hablen una pésima lengua y no hayan aprendido nunca retórica; y los que imaginan las más agradables invenciones, sabiéndolas expresar con mayor ornato y suavidad, serán siempre los mejores poetas, aun cuando desconozcan el arte poética"

 ("Mais je croyais avoir déjà donné assez de temps aux langues, et même aussi à la lecture des livres anciens, et à leurs histoires, et à leurs fables. Car c'est quasi le même de converser avec ceux des autres siècles, que de voyager. Il est bon de savoir quelque chose des moeurs de divers peuples, afin de juger des nôtres plus sainement, et que nous ne pensions pas que tout ce qui est contre nos modes soit ridicule, et contre raison, ainsi qu'ont coutume de faire ceux qui n'ont rien vu. Mais lorsqu'on emploie trop de temps à voyager, on devient enfin étranger en son pays; et lorsqu'on est trop curieux des choses qui se pratiquaient aux siècles passés, on demeure ordinairement fort ignorant de celles qui se pratiquent en celui-ci. Outre que les fables font imaginer plusieurs événements comme possibles qui ne le sont point; et que même les histoires les plus fidèles, si elles ne changent ni n'augmentent la valeur des choses, pour les
rendre plus dignes d'être lues, au moins en omettent-elles presque toujours les plus basses et moins illustres circonstances : d'où vient que le reste ne paraît pas tel qu'il
est, et que ceux qui règlent leurs moeurs par les exemples qu'ils en tirent sont sujets à tomber dans les extravagances des paladins de nos romans, et à concevoir des desseins qui passent leurs forces.
 J'estimais fort l'éloquence, et j'étais amoureux de la poésie; mais je pensais que l'une et l'autre étaient des dons de l'esprit, plutôt que des fruits de l'étude. Ceux qui ont le raisonnement le plus fort, et qui digèrent le mieux leurs pensées, afin de les rendre claires et intelligibles, peuvent toujours le mieux persuader ce qu'ils proposent, encore qu'ils ne parlassent que bas breton, et qu'ils n'eussent jamais appris de rhétorique. Et ceux qui ont les inventions les plus agréables, et qui les savent exprimer avec le plus d'ornement et de douceur, ne laisseraient pas d'être les meilleurs poètes, encore que l'art poétique leur fût inconnu")

 Comentario
 Sigue su crítica a los saberes de su época, concretamente de la historia (aquí llamada "fábula"). No es una ciencia, porque se basa en la experiencia y en la memoria, y no en la razón, como las ciencias auténticas, cuyo modelo es la geometría. La poesía fue amada por Descartes en su juventud, pero la inspiración (ingenio) de la que nace -como explica Platón en "Ion"- es lo contrario de la razón y el estudio que el filósofo francés propone como ideal de conocimiento. Como Platón la considera irracional.

 Hasta aquí aún no hemos llegado a los grandes descubrimientos del método cartesiano. Sólo hemos visto su formación intelectual a modo autobiográfico y la crítica de los saberes de su época, mezcla de verosimilitud (probabilidad) e ingenio, pero carentes de fundamento racional. Y es precisamente en la defensa de la razón como atributo esencial del ser humano y garantía de la certeza en el conocimiento donde Descartes sitúa el eje de su pensamiento.


Pierre Corneille (1606-1684): "Le Cid"
Tragicomédie. Obra de teatro -escrita en verso alejandrino- estrenada el mismo año que se publicó en Holanda el "Discurso del método", concretamente el 7 de enero de 1637, en el Théâtre du Marais, en París.
Portada de la edición original. Chez François Targa. Paris. 1637
Es dudoso que a Descartes le agradara un contemporáneo suyo, que, sin embargo, a nosotros nos parece muy anticuado si lo comparamos con el eternamente joven Molière



 Ahora entraremos en alguno de los pasajes importantes de la Primera Parte del "Discurso del método":

 "Gustaba sobre todo de las matemáticas, por la certeza y evidencia que poseen sus razones; pero aun no advertía cuál era su verdadero uso y, pensando que sólo para las artes mecánicas servían, extrañábame que, siendo sus cimientos tan firmes y sólidos, no se hubiese construido sobre ellos nada más levantado. Y en cambio los escritos de los antiguos paganos, referentes a las costumbres, comparábalos con palacios muy soberbios y magníficos, pero construidos sobre arena y barro: levantan muy en alto las virtudes y las presentan como las cosas más estimables que hay en el mundo; pero no nos enseñan bastante a conocerlas y, muchas veces, dan ese hermoso nombre a lo que no es sino insensibilidad, orgullo, desesperación o parricidio.

 Profesaba una gran reverencia por nuestra teología y, como cualquier otro, pretendía yo ganar el cielo. Pero habiendo aprendido, como cosa muy cierta, que el camino de la salvación está tan abierto para los ignorantes como para los doctos y que las verdades reveladas, que allá conducen, están muy por encima de nuestra inteligencia, nunca me hubiera atrevido a someterlas a la flaqueza de mis razonamientos, pensando que, para acometer la empresa de examinarlas y salir con bien de ella, era preciso alguna extraordinaria ayuda del cielo, y ser, por tanto, algo más que hombre.

 Nada diré de la filosofía sino que, al ver que ha sido cultivada por los más excelentes ingenios que han vivido desde hace siglos, y, sin embargo, nada hay en ella que no sea objeto de disputa y, por consiguiente, dudoso, no tenía yo la presunción de esperar acertar mejor que los demás; y considerando cuán diversas pueden ser las opiniones tocante a una misma materia, sostenidas todas por gentes doctas, aun cuando no puede ser verdadera más que una sola, reputaba casi por falso todo lo que no fuera más que verosímil.

 Y en cuanto a las demás ciencias, ya que toman sus principios de la filosofía, pensaba yo que sobre tan endebles cimientos no podía haberse edificado nada sólido; y ni el honor ni el provecho, que prometen, eran bastantes para invitarme a aprenderlas; pues no me veía, gracias a Dios, en tal condición que hubiese de hacer de la ciencia un oficio con que mejorar mi fortuna; y aunque no profesaba el desprecio de la gloria a lo cínico, sin embargo, no estimaba en mucho aquella fama, cuya adquisición sólo merced a falsos títulos puede lograrse. Y, por último, en lo que toca a las malas doctrinas, pensaba que ya conocía bastante bien su valor, para no dejarme burlar ni por las promesas de un alquimista, ni por las predicciones de un astrólogo, ni por los engaños de un mago, ni por los artificios o la presunción de los que profesan saber más de lo que saben"


 ("Je me plaisais surtout aux mathématiques, à cause de la certitude et de l'évidence de leurs raisons; mais je ne remarquais point encore leur vrai usage, et, pensant qu'elles ne servaient qu'aux arts mécaniques, je m'étonnais de ce que, leurs fondements étant si fermes et si solides, on n'avait rien bâti dessus de plus relevé. Comme,au contraire, je comparais les écrits des anciens païens, qui traitent des moeurs, à des palais fort superbes et fort magnifiques, qui n'étaient bâtis que sur du sable et sur de la boue. Ils élèvent fort haut les vertus, et les font paraître estimables par-dessus toutes les choses qui sont au monde; mais ils n'enseignent pas assez à les connaître, et souvent ce qu'ils appellent d'un si beau nom n'est qu'une insensibilité, ou un orgueil, ou un désespoir, ou un parricide.

 Je révérais notre théologie, et prétendais, autant qu'aucun autre, à gagner le cielmais ayant appris, comme chose très assurée, que le chemin n'en est pas moins ouvert aux plus ignorants qu'aux plus doctes, et que les vérités révélées, qui y conduisent, sont au-dessus de notre intelligence, je n'eusse osé les soumettre à la faiblesse de mes raisonnements, et je pensais que, pour entreprendre de les examiner et y réussir, il était besoin d'avoir quelque extraordinaire assistance du ciel, et d'être plus qu'homme.

 Je ne dirai rien de la philosophie, sinon que, voyant qu'elle a été cultivée par les plus excellents esprits qui aient vécu depuis plusieurs siècles, et que néanmoins il ne s'y trouve encore aucune chose dont on ne dispute, et par conséquent qui ne soit douteuse, je n'avais point assez de présomption pour espérer d'y rencontrer mieux que les autres; et que, considérant combien il peut y avoir de diverses opinions, touchant une même matière, qui soient soutenues par des gens doctes, sans qu'il y en puisse avoir jamais plus d'une seule qui soit vraie, je réputais presque pour faux tout ce qui n'était que vraisemblable.

 Puis, pour les autres sciences, d'autant qu'elles empruntent leurs principes de la philosophie, je jugeais qu'on ne pouvait avoir rien bâti, qui fût solide, sur des fondements si peu fermes. Et ni l'honneur, ni le gain qu'elles promettent, n'étaient suffisants pour me convier à les apprendre; car je ne me sentais point, grâces à Dieu, de condition qui m'obligeât à faire un métier de la science, pour le soulagement de ma fortune; et quoique je ne fisse pas profession de mépriser la gloire en cynique, je faisais néanmoins fort peu d'état de celle que je n'espérais point pouvoir acquérir qu'à faux titres. Et enfin, pour les mauvaises doctrines, je pensais déjà connaître assez ce qu'elles valaient, pour n'être plus sujet à être trompé, ni par les promesses d'un alchimiste, ni par les prédictions d'un astrologue, ni par les impostures d'un magicienni par les artifices ou la vanterie d'aucun de ceux qui font profession de savoir plus qu'ils ne savent")

 Comentario:
  Las matemáticas constituyen para Descartes el modelo de ciencia. En ellas se inspira para elaborar su método, y en ellas basa su racionalismo, que pone la evidencia como criterio primero de verdad. La evidencia es la característica del conocimiento científico. Se define por dos rasgos: claridad y distinción. Más adelante se explica esto en las reglas del método. La certeza se basa en la evidencia. Sólo un conocimiento racional puede ser cierto, y es cierto porque es claro y distinto, o sea, evidente. Quedan fuera de la certeza lo probable y lo verosímil. Recordemos que probable es aquello que no es seguro, y lo verosímil es lo que parece verdadero.
 La teología es el estudio de Dios, su naturaleza, sus atributos. Parece que Descartes se refiere a la teología dogmática (revelada) constituida por las verdades sobrenaturales reveladas por Dios, e inaccesible a la razón. Siendo la razón nuestra única fuente de conocimiento, y dependiendo la salvación del alma de una ayuda extraordinaria de Dios (gracia), Descartes deja el estudio de la teología para otros hombres.
 De la filosofía Descartes rechaza el que reine la confusión de opiniones contrarias, en la que todos los sistemas se niegan unos a otros. La falta de principios racionales sólidos y aceptados universalmente en filosofía es un hecho, y frente a ello aparecen las matemáticas que sí ofrecen estos principios claros y ciertos. Étienne Gilson interpreta que aquí Descartes critica sólo la filosofía escolástica, pero Risieri Frondizi considera que su crítica se dirige a toda la historia de la filosofía.


Kaiser Ferdinand II. 1614
Fernando II de Habsburgo (Graz, 9 de julio de 1578 - Viena, 15 de febrero de 1637)
Archiduque de Austria, Duque de Estiria, de Carintia y de Carniola (1590), Rey de Bohemia (1617) y Rey de Hungría (1618-1625) y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1619-1637).
Fue un devoto de la Iglesia Católica. Su reconocimiento como Rey de Bohemia y la supresión del Protestantismo en sus territorios precipitó los eventos que llevaron a la Guerra de los Treinta Años. Descartes participó en esta guerra y asistió a su coronación en 1619 en Viena


 Y acabaremos con la primera parte del "Discours":

 "Así, pues, tan pronto como estuve en edad de salir de la sujeción en que me tenían mis preceptores, abandoné del todo el estudio de las letras; y, resuelto a no buscar otra ciencia que la que pudiera hallar en mí mismo o en el gran libro del mundo, empleé el resto de mi juventud en viajar, en ver cortes y ejércitos, en cultivar la sociedad de gentes de condiciones y humores diversos, en recoger varias experiencias, en ponerme a mí mismo a prueba en los casos que la fortuna me deparaba y en hacer siempre tales reflexiones sobre las cosas que se me presentaban, que pudiera sacar algún provecho de ellas. Pues parecíame que podía hallar mucha más verdad en los razonamientos que cada uno hace acerca de los asuntos que le atañen, expuesto a que el suceso venga luego a castigarle, si ha juzgado mal, que en los que discurre un hombre de letras, encerrado en su despacho, acerca de especulaciones que no producen efecto alguno y que no tienen para él otras consecuencias, sino que acaso sean tanto mayor motivo para envanecerle cuanto más se aparten del sentido común, puesto que habrá tenido que gastar más ingenio y artificio en procurar hacerlas verosímiles. Y siempre sentía un deseo extremado de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, para ver claro en mis actos y andar seguro por esta vida.


 Es cierto que, mientras me limitaba a considerar las costumbres de los otros hombres, apenas hallaba cosa segura y firme, y advertía casi tanta diversidad como antes en las opiniones de los filósofos. De suerte que el mayor provecho que obtenía, era que, viendo varias cosas que, a pesar de parecernos muy extravagantes y ridículas, no dejan de ser admitidas comúnmente y aprobadas por otros grandes pueblos, aprendía a no creer con demasiada firmeza en lo que sólo el ejemplo y la costumbre me habían persuadido; y así me libraba poco a poco de muchos errores, que pueden oscurecer nuestra luz natural y tornarnos menos aptos para escuchar la voz de la razón. Mas cuando hube pasado varios años estudiando en el libro del mundo y tratando de adquirir alguna experiencia, resolvíme un día a estudiar también en mí mismo y a emplear todas las fuerzas de mi ingenio en la elección de la senda que debía seguir; lo cual me salió mucho mejor, según creo, que si no me hubiese nunca alejado de mi tierra y de mis libros"

 ("C'est pourquoi, sitôt que l'âge me permit de sortir de la sujétion de mes précepteurs, je quittai entièrement l'étude des lettres. Et me résolvant de ne chercher plus d'autre science, que celle qui se pourrait trouver en moi-même, ou bien dans le grand livre du monde, j'employai le reste de ma jeunesse à voyager, à voir des cours et des armées, à fréquenter des gens de diverses humeurs et conditions, à recueillir diverses expériences, à m'éprouver moi-même dans les rencontres que la fortune me proposait, et partout à faire telle réflexion sur les choses qui se présentaient, que j'en pusse tirer quelque profit. Car il me semblait que je pourrais rencontrer beaucoup plus de vérité, dans les raisonnements que chacun fait touchant les affaires qui lui importent, et dont l'événement le doit punir bientôt après, s'il a mal jugé, que dans ceux que fait un homme de lettres dans son cabinet, touchant des spéculations qui ne produisent aucun effet, et qui ne lui sont d'autre conséquence, sinon que peut-être il en tirera d'autant plus de vanité qu'elles seront plus éloignées du sens commun, à cause qu'il aura dû employer d'autant plus d'esprit et d'artifice à tâcher de les rendre vraisemblables. Et j'avais toujours un extrême désir d'apprendre à distinguer le vrai d'avec le faux, pour voir clair en mes actions, et marcher avec assurance en cette vie.

 Il est vrai que, pendant que je ne faisais que considérer les moeurs des autres hommes, je n'y trouvais guère de quoi m'assurer, et que j'y remarquais quasi autant de diversité que j'avais fait auparavant entre les opinions des philosophes. En sorte que le plus grand profit que j'en retirais était que, voyant plusieurs choses qui, bien qu'elles nous semblent fort extravagantes et ridicules, ne laissent pas d'être communément reçues et approuvées par d'autres grands peuples, j'apprenais à ne rien croire trop fermement de ce qui ne m'avait été persuadé que par l'exemple et par la coutume, et ainsi je me délivrais peu à peu de beaucoup d'erreurs, qui peuvent offusquer notre lumière naturelle, et nous rendre moins capables d'entendre raison. Mais après que j'eus employé quelques années à étudier ainsi dans le livre du monde et à tâcher d'acquérir quelque expérience, je pris un jour résolution d'étudier aussi en moi-mêmeet d'employer toutes les forces de mon esprit à choisir les chemins que je devais suivre. Ce qui me réussit beaucoup mieux, ce me semble, que si je ne me fusse jamais éloigné, ni de mon pays, ni de mes livres")

 Comentario:
 Así acaba la primera parte del "Discurso": con el recuerdo autobiográfico de los viajes que inició por Europa el joven Descartes, desencantado por la enseñanza de los libros (letras) y la confusión de sus opiniones contradictorias. Resolvió aprender por él mismo, reflexionando sobre lo que se le presentara, para escarmentar en su propia piel de las malas decisiones que tomara, no como en la enseñanza recibida en los libros que nos limita nuestra libertad. No es en los libros donde debemos buscar la verdad sino en nosotros mismos (reflexionando) y en el "gran libro del mundo". Estos años a que se refiere del "resto de su juventud" fueron de 1616 a 1619, entre sus 20 y sus 23 años. En 1618 se alistó en el ejército del príncipe Mauricio de Nassau, gobernador de los Países Bajos. Al año siguiente dejó este ejército para asistir a la coronación del emperador Fernando II (Sacro Imperio Romano Germánico). Poco después se alistó en el ejército de Maximiliano de Baviera, que luchaba contra el rey de Bohemia.
 La expresión "luz natural" es la razón. La luz de la razón es igual en todas las personas, pero una educación equivocada, u otra causa, pueden disminuirla y llegar a hacernos caer en la precipitación y en la prevención (ver en la Segunda Parte)

 Así acaba la Primera Parte de esta obra con Descartes descubriendo por él mismo los principios racionales para conocer la verdad de las cosas y guiarse en su vida, desconfiando de la tradición representada en los libros. Y todo ello dentro de una narración esquematizada de algunos hechos de su vida. En esto no cabe duda que tomó como modelo los "Ensayos" de Michel de Montaigne.


Michel Eyquem de Montaigne (Castillo de Montaigne, Saint-Michel-de-Montaigne, cerca de Burdeos, 28 de febrero de 1533 - ibíd., 13 de septiembre de 1592)
Filósofo, escritor, humanista y moralista del Renacimiento, autor de los "Ensayos" y creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo. Ha sido calificado como el más clásico de los modernos y el más moderno de los clásicos. Su obra fue escrita en la torre de su propio castillo entre 1580 y 1588 bajo la pregunta "¿Qué sé yo?". Influyó en Descartes, aunque no aceptó su escepticismo, ya que la duda cartesiana es metódica



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