martes, 1 de noviembre de 2016

Filosofía y Cine, instrumentos de racionalidad emancipadora - "La clase obrera va al Paraíso" (1971). Elio Petri / "Yo, Daniel Blake" (2016). Ken Loach - Francisco Huertas Hernández



Filosofía y Cine como instrumentos de racionalidad emancipadora
"La clase obrera va al Paraíso" (1971). Elio Petri / "Yo, Daniel Blake" (2016). Ken Loach

Francisco Huertas Hernández




"La classe operaia va in paradiso" (1971). Elio Petri
Cine político que muestra la historia de la toma de conciencia de la clase obrera


 Como los amigos del capital nos han quitado la filosofía IGNORÁIS el origen de los valores y conceptos que están en la base de nuestras posiciones políticas: libertad, propiedad, plusvalía, alienación, mercado, derechos, estado, bien común, fraternidad, justicia, felicidad, bien...


"La classe operaia va in paradiso" (1971). Elio Petri
Poster


 La filosofía fue el único saber racional en sus comienzos, al margen de las extrañas matemáticas, que fueron también parte de la filosofía, como se ve en Thales, Pitágoras o Platón

 Aristóteles inventó un montón de términos que las ciencias naturales empíricas nos han robado con impunidad: materia, sustancia, género, especie, cualidad, cantidad... 

 El liberalismo económico, aciago para la clase obrera y para la humanidad en su conjunto, tiene su origen en la filosofía valiente y defensora de la libertad de John Locke, que fundamentó la propiedad privada con estas palabras:

 "Aunque nadie tiene originalmente un exclusivo dominio privado sobre ninguna de estas cosas [los frutos y los animales] tal y como son dadas en el estado natural, ocurre, sin embargo, que, como dichos bienes están ahí para uso de los hombres, tiene que haber necesariamente algún medio de apropiárselos antes de que puedan ser utilizados de algún modo o resulten beneficiosos para algún hombre en particular. El fruto o la carne de venado que alimentan al indio salvaje, el cual no ha oído hablar de cotos de caza y es todavía un usuario de la tierra en común con los demás, tienen que ser suyos; y tan suyos, es decir, tan parte de sí mismo, que ningún otro podrá tener derecho a ellos antes de que su propietario haya derivado de ellos algún beneficio que dé sustento a su vida"

 "Aunque la tierra y todas las criaturas inferiores pertenecen en común a todos los hombres, cada hombre tiene, sin embargo, una propiedad que pertenece a su propia persona; y a esa propiedad nadie tiene derecho, excepto él mismo. El trabajo de su cuerpo y la labor producida por sus manos podemos decir que son suyos. Cualquier cosa que él saca del estado en que la naturaleza la produjo y la dejó, y la modifica con su labor y añade a ella algo que es de sí mismo, es, por consiguiente, propiedad suya. Pues al sacarla del estado común en el que la naturaleza la había puesto, agrega a ella algo con su trabajo, y ello hace que no tengan ya derecho a ella los demás hombres"

"El trabajo, al ser indudablemente propiedad del trabajador, da como resultado que ningún hombre, excepto él, tenga derecho a lo que ha sido añadido a la cosa en cuestión, al menos cuando queden todavía suficientes bienes comunes para los demás"

John Locke: "Segundo Tratado sobre el Gobierno". 1690


"La classe operaia va in paradiso" (1971). Elio Petri


 Que los sacrosantos defensores de la tradición liberal en lo económico, es decir, del capitalismo, lean estos párrafos esclarecedores de uno de los fundadores de la tradición liberal. El trabajo es de quien lo realiza, no de los poseedores del capital, y es el trabajo el que determina la propiedad. ¡Toma ya! De nuevo, la filosofía aparece como algo peligroso para los detentadores de nuestras vidas, nuestro trabajo, nuestra salud y nuestra libertad. 


"La classe operaia va in paradiso" (1971). Elio Petri
Gian Maria Volontè (Lulù Massa)


 Recordemos que el PSOE y sus amigos del PP modificaron la Constitución Española de 1978 con el siguiente artículo:

 "1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.

2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.

Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.

La actual situación económica y financiera no ha hecho sino reforzar la conveniencia de llevar el principio de referencia a nuestra Constitución

3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito"

Artículo 135 reformado en 2011. Constitución Española aprobada en 1978


"I, Daniel Blake" (2016). Ken Loach
"Yo, Daniel Blake"
Película sobre los recortes sociales que castigan a la clase obrera en las Islas Británicas


 La "estabilidad presupuestaria" es el nombre de los ajustes o recortes en los derechos de las personas recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y en la Constitución Española (1978)
 Se camufla en la jerga jurídico-económica del siguiente modo:

 "La estabilidad presupuestaria implica que todas las Administraciones Públicas deben presentar equilibrio o superávit estructural (neto de medidas excepcionales o temporales) o, dicho de otro modo, se prohíbe incurrir en déficit, de modo que los gastos no deben superar nunca a los ingresos. La sostenibilidad financiera se define como la capacidad para financiar compromisos de gasto presentes y futuros dentro de los límites de deuda y déficit. Tiene su reflejo en la exigencia de un volumen de deuda pública, para el conjunto de las Administraciones Públicas, no superior al 60% del Producto Interior Bruto en términos nominales. Este porcentaje global se reparte entre el Estado (44%), las Comunidades Autónomas (13% en conjunto y cada una de ellas) y las Corporaciones Locales (3%)"

 Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. 30/04/2012



"I, Daniel Blake" (2016). Ken Loach


 Dicho en roman paladino: los intereses de la deuda con los acreedores -aquellos que no trabajan sino que acumulan capital y prestan a alto interés (usura)- impiden financiar servicios públicos básicos (sanidad, educación, servicios sociales, cultura...) que garantizan la protección de los derechos humanos mencionados arriba.
 El fruto del trabajo ya no es de quien trabaja, ni siquiera de los propietarios de los medios de producción, sino de los bancos que financian la economía privada y pública, pues el Estado -anteriormente de Bienestar- se convierte en una pieza más de las transacciones financieras. Los ciudadanos pasan a ser "deudores", y su deuda -gestionada por el Estado- va a parar a los bancos.


"I, Daniel Blake" (2016). Ken Loach
Hayley Squires (Katie) & Dave Johns (Daniel)


 Las leyes se cambian para introducir el nuevo modelo de relación humana y social: no hay una dignidad o libertad inherentes a la condición humana, sustentadas en unos derechos universales, sino que, ahora, el ciudadano es deudor; los Estados son deudores, y pagar la deuda pasa a ser el deber humano universal que anula todo derecho humano anteriormente reconocido. El nombre de esto es uno solo: genocidio.


"I, Daniel Blake" (2016). Ken Loach
Hayley Squires (Katie)


 Y existe un cine que denuncia esto, desde planteamientos filosófico-políticos de denuncia y crítica. Esta es la cultura que puede hoy el ser humano desposeído de sus derechos hacer: el grito racional del no a la explotación.


"I, Daniel Blake" (2016). Ken Loach
Dave Johns (Daniel)


 Y recomendamos ver dos películas. Una del pasado: "La clase obrera va al Paraíso" ("La classe operaia va in paradiso") (1971), de Elio Petri, y premiada en el Festival de Cannes en 1972. Otra del presente: "I, Daniel Blake" (2016), de Ken Loach, también ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2016.

 Salud, racionalidad, libertad, igualdad, fraternidad y lucha...




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