miércoles, 9 de noviembre de 2016

De la ilusión engañosa de los mitos al desengaño desvelador de la razón. Una clase real de Filosofía en 4º ESO - Francisco Huertas Hernández



De la ilusión engañosa de los mitos al desengaño desvelador de la razón.
Una clase real de Filosofía en 4º ESO

Francisco Huertas Hernández



"Empire of the Sun" (1987). Steven Spielberg
"El imperio del Sol" - Jim Graham (Christian Bale)
Cuando, en diciembre de 1941, el ejército japonés ocupa Shanghai, la privilegiada vida de James Graham, un niño inglés de clase alta, toca a su fin. Es separado de sus padres y confinado en un campo de concentración próximo a un aeropuerto militar chino. En un ambiente dominado por la tristeza y la miseria se verá obligado a madurar prematuramente, y eso condicionará su visión del mundo.
Un filme en que se puede apreciar la pérdida de la mentalidad mítica infantil, y no por una evolución lógica del crecimiento, sino por un shock que "desvela" lo que el mito ocultaba. La razón despierta al dolor


 Es miércoles. El frío ha llegado de improviso. Yo me he quedado afónico por un enfriamiento. Tras dejar la clase de 1º de Bachillerato, donde hemos visto un vídeo del profesor Martín Ortega sobre el conocimiento, he bajado a 4º ESO, donde me esperaban mis alumnos de Filosofía. Es verdad que estabais hablando, pero os he pedido por favor que estuvieseis en completo silencio mientras hacíamos un esquema en la pizarra, porque el forzar la garganta es muy negativo para mi salud. Os agradezco vuestro comportamiento de hoy.


IES Doctor Balmis
Cerámica, 24. Alicante (España)
Foto de Emy Fernández


Aula de 4º ESO B
IES Doctor Balmis
Cerámica, 24. Alicante 
Aquí damos las clases de Filosofía de 4º ESO
Foto de Francisco Huertas Hernández


 Minerva salió a la pizarra. Estamos a vueltas con el paso del mito (μῦθος, mythos) a la razón (λóγος, logos). Ayer pasó algo divertido. Estaba Andrea en la pizarra. En la parte izquierda estaba la palabra "mito" y había que trazar una flecha que la uniera con "razón/filosofía" (λóγος). Andrea dijo que había mucha distancia entre ambas palabras. ¿Entendéis? Hay mucha distancia entre la mentalidad mítica y la lógica/racional/filosófica. Se resistía a dibujar una flecha tan larga. Una flecha que marcaba el paso de los mitos (los de Hesíodo, en su "Teogonía"; los de Homero, en "Iliada" -sí, la de la guerra de Troya-, y "Odisea", el regreso del guerrero y marino Ulises/Odiseo a su patria, la isla de Ítaca) al logos. Entonces, yo hice un chiste, cuando, al fin, Andrea, dibujó esa larga flecha que significaba el cambio de mentalidad que se produjo en Jonia (Grecia) en el siglo VI a. C: el surgimiento de la mentalidad filosófica, el nacimiento de la filosofía (Thales de Mileto, Anaxímenes, Anaximandro, Heráclito, Parménides, Pitágoras, Empédocles, Anaxágoras, Demócrito)


"Der Tod des Empedokles oder: Wenn dann der Erde Grün von neuem Euch erglänzt" (1987). Danièle Huillet, Jean-Marie Straub
Película alemana "La muerte de Empédocles". Narra la muerte del filósofo presocrático Empédocles según el libro del escritor alemán Friedrich Hölderlin


"Der Tod des Empedokles oder: Wenn dann der Erde Grün von neuem Euch erglänzt" (1987). Danièle Huillet, Jean-Marie Straub
Película alemana "La muerte de Empédocles". Andreas von Rauch (Empédocles)


"Der Tod des Empedokles oder: Wenn dann der Erde Grün von neuem Euch erglänzt" (1987). Danièle Huillet, Jean-Marie Straub
Película alemana "La muerte de Empédocles". Andreas von Rauch (Empédocles)


 "¡Esto no es una flecha, es... un flechazo!" dije. Algunos rieron. Pero, ¿iba el chiste más allá del juego de palabras? Indudablemente sí: la filo-sofía (φιλο-σοφία) es el "amor a la sabiduría", o sea, un "flechazo" de la razón en la inocencia infantil del mito. El amor, el flechazo, es la búsqueda de la verdad, pero guiándose por la razón (λóγος) y no por la imaginación y la creencia propia de los mitos.



Paradoja de la flecha. Zenón de Elea
Zenón de Elea (Ζήνων ο Ελεάτης) (490-430 a. C.). Filósofo griego, presocrático, discípulo de Parménides. Como filósofo racionalista negaba todo valor a los sentidos, y defendía que el ser es único, permanente e inmóvil. Para negar el movimiento recurrió a varias paradojas (contradicciones). La más conocida es la de la flecha que no se mueve


Paradoja de la flecha. Zenón de Elea
Zenón de Elea (Ζήνων ο Ελεάτης) (490-430 a. C.). Filósofo griego, presocrático, discípulo de Parménides. Como filósofo racionalista negaba todo valor a los sentidos, y defendía que el ser es único, permanente e inmóvil. Para negar el movimiento recurrió a varias paradojas (contradicciones). La más conocida es la de la flecha que no se mueve.
La flecha no se mueve porque para llegar a un punto tendría que recorrer la mitad de ese espacio, y antes la mitad de la mitad, y así indefinidamente, porque el espacio es infinitamente divisible. Es una demostración matemática, y no se puede negar con los sentidos, porque, precisamente, es el conocimiento de los sentidos lo que pretende desacreditar. La verdad está sólo en la razón. Los sentidos nos engañan


 Estábamos con Minerva en nuestra pizarra verde. En un miércoles frío, en el que varios alumnos llevaban gorro para no enfriarse. ¿El frío agudiza el ingenio? ¿O es mejor el calor mediterráneo, como tuvieron los griegos antiguos, para pensar?. Minerva, a instancias mías, fue completando el esquema. Y yo siempre insisto: "no se trata sólo de copiar, sino de entender". Nuestro esquema de hoy fue sencillo. Yo tenía abierto el libro de "Filosofía" de 4º ESO de Anaya en la página 22: "El comienzo de la filosofía en Grecia", pero me importa más lo que surge espontáneamente en clase.

 En el esquema podíamos leer como la nueva mentalidad racional/filosófica (sí, aquella del "flechazo", del amor a la sabiduría) surgía con los filósofos presocráticos (anteriores a Sócrates) que buscaban entender el problema del cambio: si todo cambia, ¿qué es lo que permanece?. (Ayer le pregunté a Natalia: "¿qué permanece en ti igual si te comparamos con como eras cuando naciste?. Ten en cuenta que todas tus células han cambiado, y tus moléculas, y tus átomos, y no digamos tu apariencia, peso, estatura, etc.?". Fran respondió con precisión -como casi siempre-: "su ADN". "Su ADN es su esencia". Sí. Lo que permanece en Natalia invariable desde su nacimiento es su ADN (código genético). Pero, claro, como ser humano, tiene otra esencia: ser un animal racional. Y eso lo comparte con todos los seres humanos)


Esencia vs. Apariencia
Nunca juzgue a nadie por la apariencia. Mira la esencia, no las apariencias
La apariencia es lo aparente, lo visible, lo que parece ser algo, pero los sentidos nos engañan: las cosas no son lo que parecen. Lo que la cosa es es su esencia (oculta por la apariencia), y es la razón la que nos hace conocerla, "des-velándola", "des-ocultándola". La esencia permanece. Las apariencias cambian


 En el esquema la pregunta por lo que permanece nos llevó a la esencia, a la naturaleza (φύσις, physis), y el origen (ἀρχή, arjé). Y ya sabíamos la definición de filosofía: un conocimiento racional que busca explicar la esencia, las causas u origen, y la finalidad de la realidad (el ser) en su totalidad, no por parcelas como las ciencias.

 Así estaba el esquema cuando yo insistía en el valor de la mentalidad mítica y su presencia en el mundo infantil. Esos mitos en forma de cuentos, de historias extraordinarias, maravillosas, con dioses y héroes, hadas y monstruos, con los que los niños se educaban antes de que la mentalidad racional llenase todo con la filosofía y la ciencia. Las cosas humanas y los fenómenos naturales son explicados mágicamente con esos seres sobrenaturales: la guerra es el dios Ares; el vino va relacionado con Dioniso. Aquí tenéis una tabla con los principales dioses de la mitología griega y su significado:



 Y entonces Sharon -gracias Sharon- preguntó si había que contar mitos a los niños o era mejor decirles la verdad. Yo había puesto el ejemplo de la cigüeña, un mito popular que ofrece a los niños una explicación irracional y fantástica de la procreación. Hubo muchas intervenciones: Alejandra, Daniela, María, Belén, Bea, José María, Natalia, Verónica, Minerva. Fue algo especial: yo, apenas con un hilo de voz, pero entusiasmado por el método mayéutico-dialéctico socrático que la clase estaba recreando. Un interrogar sacando conocimientos de sus mentes que desconocían tener antes del diálogo.
 Minerva contó cómo explicó a una niña pequeña el cambio de estado del agua de líquida a sólida, con una antropomorfización que, al final, es lo que hacen los mitos. (Y Alejandra, muy contenta, recordaba los vídeos de ciencia con dibujos donde los microbios y las células eran figuras humanas). El hielo se forma por el frío, es como si el agua se abrigara y se contrajera, como nosotros cuando nos ponemos una manta y nos apretamos, así hace el agua para defenderse del frío. Ingenioso, Minerva. Una respuesta adaptada, a medio camino entre la mentalidad mítica y la racional.


Cuadro comparativo de las diferencias entre mentalidad mítica y mentalidad racional


 Verónica argumentó que la respuesta de la cigüeña no es eficaz porque no hace sentir al hermanito como parte de la familia, sino como algo ajeno venido del exterior, como del zoológico. Gracias Verónica. Muy bien razonado. O sea, que según tú, los mitos pueden producir una pérdida de sentido de la comunidad, de la familia, al recurrir a fuerzas lejanas o exóticas. 


Mito de las cigüeñas que traen a los bebés


 Y, entonces, Natalia preguntó si se debe decir a los niños que los Reyes Magos (o Papa Noel) no existen. Perderían la ilusión. Claro, Natalia, los mitos ilusionan porque son bonitos, hechizan, producen el "encantamiento" del mundo, pero, agregué yo, aquí esta el quid: la razón "desencanta" el mundo, desilusiona, porque los mitos ilusionan engañando, y la razón -la filosofía- lleva a cabo la labor del desengaño, "des-velando" la esencia oculta por la apariencia de los bellos cuentos y leyendas míticas. La razón des-cubre, des-vela, saca la verdad oculta tras los cuentos (la palabra griega "ἀλήθεια", alétheia, que traducimos como "verdad", significa "des-velamiento", "des-ocultamiento" del ser)

 La palabra "cuento" tiene un sentido peyorativo también: "No me cuentes cuentos" es "no me engañes". Y la mentalidad mítica es un engaño, un bello engaño. Con la llegada de la mentalidad racional, la filosofía, se empieza la búsqueda dura y llena de zig-zags de la verdad, que suele desilusionar.

 Hablé del complejo de Peter Pan, el niño que se niega a crecer. Es decir, que se niega a abandonar los mitos, y a pensar por sí mismo, buscando la verdad mediante la lógica y la observación. El mito es una infancia de la humanidad, decían los positivistas. Una infancia feliz pero ignorante de la verdad. Pero si no nos valemos de nuestra razón no somos verdaderamente humanos, porque esa es nuestra esencia: pensar para ser libres y conocer la realidad, aunque ya no sea feliz como en la infancia de los cuentos y los mitos.

 En una de las primeras clases, como puede leerse en otra entrada de esta sección, os dije que pensar es pensar contra algo o alguien. Un pensar libre necesariamente se enfrenta a la irracionalidad de la tradición, la superstición, el mito, el sentido común, la manipulación del gobierno, los medios de comunicación, el sistema educativo, la religión o la autoridad. En el mito no era necesario pensar, sólo sentirse acogido por ese "encantamiento", esa ilusión engañosa. ¿Qué preferimos: seguir creyendo siempre en los Reyes Magos o ser nosotros los reyes de nuestra propia vida, mandando sobre ella y dándonos el mejor regalo que nos pueden dar: ejercer de humanos, pensando, decidiendo, actuando?


Mito de los Reyes Magos repartiendo regalos a los niños buenos la noche del 5 de enero 
Quizás una de las ilusiones mayores de la infancia, y, quizás también, uno de los "desencantos" más grandes de la vida. Entonces, te queda la duda permanente de si también en todo lo demás te estarán engañando. Y la razón será un estar alerta a los hechos y buscar lo que se oculta tras ellos. Será una desconfianza en las tradiciones y los mitos


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