miércoles, 12 de octubre de 2016

TEXTOS CLÁSICOS DE LA PSICOLOGÍA (Wundt, James, Watson, Freud, Koffka, Maslow, Neisser) - Francisco Huertas Hernández




TEXTOS CLÁSICOS DE LA PSICOLOGÍA
(Wundt, James, Watson, Freud, Koffka, Maslow, Neisser)

Francisco Huertas Hernández




 He seleccionado -con extraordinaria dificultad- una serie de textos de los grandes psicólogos de la historia, representantes de las corrientes: estructuralista (Wilhelm Wundt), funcionalista (William James), conductista (John Watson), psiconalítica (Sigmund Freud), gestaltiana (Kurt Koffka), humanista (Abraham Maslow) y cognitiva (Ulric Neisser).

 Estos textos han de servir para dar fundamento teórico-histórico al análisis psicológico de películas, o cualesquiera otras producciones del ser humano.

 Espero que sean de utilidad no sólo para mis alumnos, sino para todos cuantos quieran acercarse a la historia de la psicología.


1- Wilhelm Wundt  (1832 -1920) 

 "Dos son las definiciones de la psicología que predominan en la historia de esta ciencia. Según una de ellas, la psicología es «la ciencia del alma», siendo considerados los procesos psíquicos como fenómenos, de los cuales se debe concluir la existencia de una sustancia metafísica: el alma.  Según la otra definición, la psicología es «la ciencia de la experiencia interna», y por eso los procesos psíquicos forman parte de un orden especial de experiencia, el cual sin duda se distingue en que sus objetos pertenecen a la introspección, o como también se dice, en contraposición al conocimiento que se obtiene mediante los sentidos externos, pertenecen al sentido interno.
 Ni una ni otra definición responden al actual estado de la ciencia. La primera, la metafísica, corresponde a un estado que en psicología ha durado bastante más que en los otros campos del saber. Pero también la psicología lo ha, finalmente, traspasado desde que se ha desarrollado en una disciplina empírica que trabaja con métodos propios, y desde que se ha reconocido que las ciencias del espíritu constituyen un gran campo científico en contraposición a las ciencias de la naturaleza, el cual requiere, como su base general, una psicología autónoma e independiente de toda teoría metafísica.
 La segunda definición, la empírica, que ve en la Psicología una «ciencia de la experiencia interna», es insuficiente porque puede dar lugar a que se suponga falsamente que la psicología tiene que ocuparse de objetos distintos en general de los de la llamada experiencia externa. Ahora bien, ciertamente se dan contenidos de la experiencia que sólo caen bajo la investigación psicológica, por lo que no tienen equivalentes en los objetos y procesos de aquella experiencia de que trata la ciencia de la naturaleza; tales son nuestros sentimientos, las emociones, las resoluciones de la voluntad. Por otra parte, no existe ningún fenómeno especial natural que, desde un diverso punto de vista, no pueda también ser objeto de la investigación psicológica.  Una piedra, una planta, un sonido, un rayo de luz son, en cuanto fenómenos naturales, objetos de la mineralogía, de la botánica, de la física, etc. Pero en cuanto estos fenómenos naturales despiertan en nosotros representaciones (mentales), son asimismo objetos de la psicología, la cual procura dar, de este modo, razón de la formación de estas representaciones y de su relación con otras representaciones, así como de los procesos que no se refieren a objetos externos, esto es, de los sentimientos y de los movimientos de la voluntad. No existe, en modo alguno, un «sentido interno» que; como órgano del conocimiento psíquico, pueda contraponerse a los sentidos externos, como órganos del conocimiento de la naturaleza. Con la ayuda de los sentidos externos surgen, tanto las representaciones, cuyas propiedades procura indagar la psicología, como aquellas de que parte el estudio de la naturaleza. Las excitaciones subjetivas que permanecen extrañas al conocimiento natural de las cosas, esto es, los sentimientos, las emociones y los actos volitivos no se nos dan mediante órganos perceptivos especiales, sino que se ligan en nosotros, inmediata e inseparablemente, con las representaciones que se refieren a objetos externos"


Wilhelm Wundt: "Compendio de Psicología" ("Grundriß der Psychologie"1896



2- William James (1842-1910)


"FIVE CHARACTERS IN THOUGHT



 How does it go on? We notice immediately five important characters in the process, of which it shall be the duty of the present chapter to treat in a general way:

1) Every thought tends to be part of a personal consciousness.
2) Within each personal consciousness thought is always changing. 
3) Within each personal consciousness thought is sensibly continuous. 
4) It always appears to deal with objects independent of itself. 
5) It is interested in some parts of these objects to the exclusion of others, and welcomes or rejects - chooses from among them, in a word - all the while"


 William James: "Principles of Psychology" (Chapter IX: The Stream of Thought). 1890



3- John Broadus Watson (1878-1958)


"La psicología desde el punto de vista conductista es una rama experimental puramente objetiva de la ciencia natural. Su objetivo teórico es la predicción y control de la conducta. Las formas de introspección no son parte esencial de sus métodos, ni el valor científico de sus datos depende de la disposición con la cual ellos se presten a sí mismos a interpretación en términos de la conciencia. El conductista, en sus esfuerzos para obtener un esquema unitario de la respuesta animalno reconoce línea divisoria entre el hombre y el bruto. La conducta del hombre, con todo su refinamiento y complejidad, forma solo una parte del esquema total conductista de investigación.
 Se ha mantenido por sus seguidores generalmente, que la Psicología es el estudio de la ciencia de los fenómenos de la conciencia. Es aceptado que la introspección es el método por excelencia por medio del cual los estados mentales pueden manipularse para propósitos de la psicología.
En esta suposición, los datos de la conducta (incluyendo en este término todo lo que abarca el nombre de psicología comparativa) no tienen valor per se. Estos poseen significado solo en cuanto a que deben arrojar luz sobre los estados de la conciencia. Tales datos deben tener por lo menos una referencia análoga o indirecta para pertenecer al dominio de la psicología.
 Sin duda, en ocasiones uno encuentra psicólogos que son escépticos aún a esta referencia análoga. Tal escepticismo es a menudo mostrado por la pregunta que se le hace al estudiante referente a la conducta ¿Cuál es la relación del trabajo animal con la psicología humana? Acostumbro a estudiar esta pregunta. Sin duda esta siempre me ha abochornado de alguna manera. Yo estaba interesado en mi propio trabajo y creía que este era importante y aún no trazaba ninguna conexión cercana entre este y la psicología como mi interrogador la entendía. Espero que tal confesión aclarará la atmósfera a tal grado que ya no tengamos que trabajar con falsas apariencias. Debemos admitir francamente que los hechos tan importantes para nosotros, los que hemos podido recoger del extenso trabajo sobre los sentidos animales por el método de conducta, han contribuido solo en parte a la teoría general de los procesos orgánicos sensoriales humanos ni han sugerido nuevos puntos de ataque experimental. La enorme cantidad de experimentos que hemos llevado a cabo sobre el aprendizaje, de alguna manera han contribuido poco a la psicología humana. Parece razonable aclarar que debe efectuarse alguna clase de compromiso: ya sea que la psicología debe cambiar su punto de vista para tomar los hechos de la conducta, tengan o no, relación con los problemas de la conciencia. Además la conducta debe permanecer sola, como una entidad separada y una ciencia independiente. Los psicólogos humanos no podrían ver con buenos ojos nuestras propuestas y rehusarse a modificar su posición; los conductistas se verán impulsados a utilizar a los seres humanos como objetos y a emplear los métodos de investigación que son exactamente comparables a los empleados ahora en el trabajo animal"


John Watson: "La psicología tal como la ve el conductista" ("Psychology as the Behaviorist Views It"). 1913




4- Sigmund Freud (1856-1939)


"La naturaleza de lo psíquico:

 EI psicoanálisis es una parte de la psicología. También es descrito como «psicología profunda» -más tarde descubriremos por qué-. Si alguien pregunta lo que realmente significa «lo psíquico», es fácil replicar enumerando sus constituyentes: nuestras percepciones, ideas, recuerdos, sentimientos y actos volitivos, todos ellos forman parte de lo psíquico. Pero si el interrogador sigue más adelante y pregunta si no hay alguna cualidad común poseída por todos esos procesos que haga posible llegar más cerca de la naturaleza o, como la gente dice a veces, de la esencia de lo psíquico, entonces eso es más difícil de contestar.
 Si una pregunta análoga se le plantea a un físico (en cuanto a la naturaleza de la electricidad, por ejemplo), su respuesta hasta hace muy poco tiempo hubiera sido: «Con el fin de explicar ciertos fenómenos suponemos la existencia de fuerzas eléctricas que se hallan presentes en las cosas y emanan de ellas. Estudiamos esos fenómenos, descubrimos las leyes que los gobiernan y disponemos de ellos para usarlos. Esto nos satisface provisionalmente. No conocemos la naturaleza de la electricidad. Tal vez la descubramos un día conforme nuestro trabajo progrese. Hemos de admitir que lo que ignoramos es precisamente la parte más importante e interesante de toda la cuestión, pero por el momento esto no nos preocupa. Así ocurren sencillamente las cosas en las ciencias naturales»
 La psicología también es una ciencia natural. ¿Qué otra cosa puede ser? Pero su caso es diferente. Nadie es bastante atrevido para emitir juicios acerca de cuestiones físicas; pero todo el mundo -el filósofo y el hombre de la calle por igual- tiene su opinión sobre los problemas psicológicos y se comporta como si por lo menos fuera un psicólogo amateur. Y ahora viene lo notable. Todo el mundo -o casi todo el mundo- está de acuerdo en que lo psíquico tiene realmente una cualidad común en la cual se expresa su esencia: la cualidad -única, indescriptible, pero no necesitando descripción- de ser consciente. Todo lo que es consciente, dicen, es psíquico, y, al contrario, todo lo que es psíquico es consciente; esto es evidente, y contradecirlo es un disparate. No puede decirse que esta decisión arroje mucha luz sobre la naturaleza de lo psíquico, porque la conscienciación es uno de los hechos fundamentales de nuestra vida y nuestras investigaciones tropiezan con ella y no pueden encontrar un camino detrás.
Además, la equiparación de lo que es psíquico con lo que es consciente tuvo el indeseable resultado de divorciar los procesos psíquicos del contexto general de los acontecimientos en el universo y de colocarlos en completo contraste de todos los demás. Pero esto no sería así, puesto que no se podría pasar por alto el hecho de que los fenómenos psíquicos dependen en alto grado de influencias somáticas y por su parte tienen los más potentes efectos sobre los procesos corporales. Si alguna vez el pensamiento humano se ha encontrado en un callejón sin salida, es aquí. 
 Para encontrar una salida los filósofos se vieron obligados a suponer que existían procesos orgánicos paralelos a los procesos psíquicos conscientes, relacionados con ellos de un modo difícil de explicar, que actuaban como intermediarios en las relaciones recíprocas entre «cuerpo y mente», lo cual sirvió para reinsertar lo psíquico en la textura de la vida. Pero esta solución resultaba insatisfactoria.
EI psicoanálisis escapó a dificultades de este tipo negando enérgicamente la equiparación de lo psíquico y lo consciente. No; el ser consciente no puede ser la esencia de
lo que es psíquico. Es sólo una cualidad de lo que es psíquico, y desde luego una cualidad inconstante, que se halla muchas más veces ausente que presente. Lo psíquico, sea cualquiera su naturaleza, es por sí mismo inconsciente y probablemente de una clase similar a todos los demás procesos naturales de los que tenemos algún conocimiento.
El psicoanálisis basa sus afirmaciones en un cierto número de hechos de los que daré ahora una selección.

 Sabemos a lo que nos referimos cuando decimos que a uno "se le ocurren" algunas ideas-pensamientos que aparecen súbitamente en la consciencia sin que percibamos los
pasos que llevaron a ellos, aunque también han debido ser actos psíquicos. Puede incluso suceder que lleguemos por este camino a la solución de algún problema intelectual difícil que antes, durante algún tiempo, se había burlado de nuestros esfuerzos. Todo el complicado proceso de selección, rechazo y decisión que ha ocupado el intervalo se ha hallado fuera de la consciencia. No es ninguna nueva teoría el decir que eran inconscientes y tal vez también continuaron siéndolo.

  En segundo lugar, tomaré un sencillo ejemplo para representar una clase inmensamente grande de fenómenos. El presidente de una corporación pública (la Asamblea de los Diputados del Parlamento de Austria) en una ocasión abrió una sesión con las siguientes palabras: «Me doy cuenta de que se halla presente un número suficiente de diputados, y por tanto, declaro la sesión terminada.» Fue un desliz verbal, porque no hay duda de que lo que el presidente quería decir era «abierta». ¿Por qué entonces dijo lo contrario? Esperamos que se nos dirá que fue un error accidental, un fracaso al realizar una intención, como puede suceder fácilmente por diversas razones: no tenía ningún significado, y en cualquier caso los contrarios se sustituyen uno por otro con facilidad. Pero si tenemos en cuenta la situación en que ocurrió el desliz verbal, nos inclinaremos a preferir otras explicaciones. Muchas de las anteriores sesiones de la Asamblea habían sido desagradablemente tormentosas y no habían realizado nada, de modo que resultaba natural que el presidente pensara en aquel momento al hacer su manifestación pública: «¡Si la sesión, que está en sus comienzos, se hubiera acabado!… ¡Me gustaría más levantarla que abrirla!» Cuando empezó a hablar, probablemente no se daba cuenta de este deseo -no era consciente para él-; pero se encontraba ciertamente presente y pudo manifestarse, contra la voluntad del que hablaba, en su aparente equivocación. Un solo ejemplo no puede permitirnos decidir entre dos explicaciones diferentes.  Pero ¿qué diríamos si todas las equivocaciones verbales pudieran ser explicadas de la misma forma y del mismo modo, y también todas las equivocaciones escritas, todo error al leer o al oír y todas las acciones equivocadas? ¿Qué diríamos si en todos estos ejemplos (podríamos decir sin ninguna excepción) fuera posible demostrar la presencia de un acto psíquico -un pensamiento, un deseo o una intención- que explicaría la aparente equivocación y que era inconsciente en el momento en el que se realizó, aunque haya podido ser previamente consciente? Si esto fuera así, no sería ya realmente posible seguir negando el hecho de que existen actos psíquicos que son inconscientes y que incluso a veces son activos mientras son inconscientes, e incluso en este caso pueden a veces influir considerablemente en las intenciones conscientes. La persona que ha sufrido una equivocación de esta clase puede reaccionar a ella de varias maneras. Puede pasarla completamente por alto o puede percibirla y quedar confusa y avergonzada. Por lo regular no puede encontrar la explicación por sí misma y sin ayuda ajena, y con frecuencia rehúsa a aceptar la explicación cuando se Ie coloca ante ella por lo menos durante algún tiempo.
 

 En tercer lugar, finalmente, es posible, en el caso de personas en estado hipnótico, probar experimentalmente que existen cosas como los actos psíquicos inconscientes y que la conscienciación no es una condición indispensable para la actividad (psíquica). Cualquiera que haya presenciado uno de estos experimentos recibirá una impresión inolvidable y una convicción que nunca será quebrantada. Esto es, poco más o menos, lo que ocurre. EI médico entra en la sala del hospital, apoya su paraguas en el rincón, hipnotiza a uno de los pacientes y le dice: «Ahora me voy. Cuando vuelva, usted saldrá a mi encuentro con mi paraguas abierto y lo mantendrá sobre mi cabeza.»  Entonces el médico y sus ayudantes abandonan la sala. En cuanto vuelven, el paciente, que ya no se halla hipnotizado, lleva a cabo exactamente las instrucciones que se le dieron mientras estaba bajo hipnosis. EI médico le pregunta: «¿Qué está usted haciendo? ¿Qué significa esto?» El paciente queda claramente confundido. Hace alguna observación inoportuna, como: «Sólo pensé, doctor, que, como llueve afuera, usted abriría su paraguas en la sala antes de salir.» La explicación es evidentemente inadecuada y hecha en el apuro del momento para ofrecer algún motivo de su conducta sin sentido. Es evidente, para nosotros los espectadores, que ignora su real motivo. Sin embargo, nosotros sabemos cuál es, porque estábamos presentes cuando se le hizo la sugestión que ahora realiza, mientras que él nada sabe del acto que está en acción.
 

 La cuestión de la relación del consciente con lo psíquico puede ser considerada ahora como establecida: la consciencia es sólo una cualidad o atributo de lo que es
psíquico
, pero una cualidad inconstante. Pero existe otra objeción que hemos de aclarar. Se nos dice que, a pesar de los hechos que hemos mencionado, no es necesario abandonar la identidad entre lo que es consciente y lo que es psíquico; los llamados procesos psíquicos inconscientes son los procesos orgánicos que desde hace tiempo se ha reconocido que corren paralelos a los procesos mentales.  Esto, naturalmente, reduciría nuestro problema a una cuestión, aparentemente baladí, de definición. Nuestra respuesta es que estaría injustificado y sería impropio establecer una brecha en la unidad de la vida mental para lograr una definición, puesto que en cualquier caso está claro que la consciencia sólo puede ofrecernos un cadena incompleta y rota de fenómenos. Y sería una cuestión de suerte que hasta en el cambio hubiera sido hecho en la definición de lo psíquico, no resultara posible construir una teoría amplia y coherente de la vida mental"


Sigmund Freud: "Algunas lecciones elementales de psicoanálisis" ("Int. Z. Psychoanal.") 1940. Póstumo




5- Kurt Koffka (1886-1941)


 "For we can at least select psychological organizations which occur under simple conditions and can then predict that they may posses regularity, symmetrysimplicity. This condition is based on the principle of isomorphism, according to which characteristic aspects of the physiological processes are also characteristic aspects of the corresponding conscious processes"

Kurt Koffka: "Principles of Gestalt Psychology" (”Relation Between Behavioural and Physiological Field Crucial”). 1935




6- Abraham H. Maslow (1908-1970)



"Las personas autorrealizadoras participan, sin excepción, en una causa exterior a su propia piel, en algo fuera de sí mismos. Trabajan en algo con devoción, algo que es muy precioso para ellos, una llamada o vocación en el viejo sentido sacerdotal. Trabajan siguiendo una llamada del destino en algo que aman, de modo que la dicotomía trabajo-goce desaparece en ellos. Uno dedica toda su vida a la ley, otro a la justicia, otro a la belleza o a la verdad. Todos, de un modo u otro, dedican su vida a la búsqueda de lo que he denominado los valores del "ser", ("B" values, de Being=Ser, para abreviar), los valores últimos, que son intrínsecos y que no pueden reducirse a nada más fundamental. Existen alrededor de unos 14 Valores del Ser, incluyendo la verdad, el bien y la belleza de los antiguos, así como la perfección, la sencillez, la comprensión global y algunos más"

Abraham H. Maslow: "La personalidad creadora" ("The Farther Reaches of Human Nature"). Capítulo: "Autorrealización y más allá". 1971. Póstumo




7- Ulric Neisser (1928-2012)


"First, let us consider the familiar parallel between man and computerAlthough it is an inadequate analogy in many ways, it may suffice for this purpose. The task of a psychologist trying to understand human cognition is analogous to that of a man trying to discover how a computer has been programmed. In particular, if the program seems to store and reuse informationhe would like to know by what “routines” or “procedures” this is done.
 Given this purpose, he will not care much whether his particular computer stores information in magnetic cores or in thin films; he wants to understand the program, not the “hardware”.
 By the same token, it would not help the psychologist to know that memory is carried by RNA as opposed to some other medium. He wants to understand its utilization, not its incarnation.
 Perhaps this overstates the case a little. The hardware of a computer may have some indirect effects on programming, and likewise the physical substrate may impose some limitations on the organization of mental events
 This is particularly likely where peripheral (sensory and motor) processes are concerned, just as the input-output routines of a program will be most affected by the specific properties of the computer being used. Indeed, a few fragments of peripheral physiology will be considered in later chapters. Nevertheless they remain, in the familiar phrase, of only “peripheral interest”"


Ulric Neisser: "Cognitive Psychology". 1967




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