martes, 14 de julio de 2015

"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra. No nos callarán - Francisco Huertas Hernández





"Mr. Smith goes to Washington" (1939)
Frank Capra

No nos callarán


Francisco Huertas Hernández



"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
En España llamada, absurdamente, "Caballero sin espada"





 Hay películas que deberían ser recetadas por los médicos y explicadas en las aulas. Ésta es una de ellas.

 Frank Capra fue uno de los directores más geniales del séptimo arte en una época en la que aún vivían todos los "maestros". Su cine se caracteriza por un humanismo en el que la condición espiritual del hombre se rebela contra la injusticia y la ausencia de libertad. Inequívocamente debemos considerarle un director de izquierdas.

 Aunque su filme más conocido es "It's a wonderful life" (1945), conocida en España como "¡Qué bello es vivir!", es "Mr. Smith goes to Washington", probablemente, su mejor película.


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra





Mr. Smith Goes to Washington
1939
Estados Unidos
129 minutos

Director: 
Frank Capra


Frank Capra (1897-1991)



Guión: 
Sidney Buchman

Productora: Columbia Pictures

Música: Dmitri Tiomkin


Dmitri Tiomkin (1894-1979)
Tiomkin working on the score for "Duel in the Sun" (1946)
 Image courtesy of Bison Archives




Fotografía: 
Joseph Walker 


Joseph Walker (1892-1985)
Frank Capra's favourite cinematographer



Intérpretes:


James Stewart as Jefferson "Jeff" Smith
Jean Arthur as Clarissa Saunders
Claude Rains as Senator Joseph Harrison "Joe" Paine
Edward Arnold as Jim Taylor
Guy Kibbee as Governor Hubert "Happy" Hopper
Thomas Mitchell as "Diz" Moore
Eugene Pallette as Chick McGann
Beulah Bondi as Ma Smith
H. B. Warner as Senate Majority Leader
Harry Carey as President of the Senate
Astrid Allwyn as Susan Paine
Ruth Donnelly as Mrs. Hopper
Grant Mitchell as Senator MacPherson
Porter Hall as Senator Monroe
Pierre Watkin as Senate Minority Leader
Charles Lane as "Nosey"
William Demarest as Bill Griffith
Dick Elliott as Carl Cook
The Hopper Boys:
Billy Watson
Delmar Watson
John Russell
Harry Watson
Gary Watson
Baby Dumpling (Larry Simms)
H. V. Kaltenborn
Jack Carson
Dub Taylor


Género: 
Drama | Política




"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra




 Este largometraje de 1939 es una obra maestra, en la que se encuentra el equilibrio milagroso entre un guión perfecto (humano, inteligente, afilado), una interpretación extraordinaria de todos los actores y una dirección que fluye como un río (invisible, rítmica y fecunda)



"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra




 Una de las razones que nos llevan a comenzar este artículo de tal modo es la actualidad de su mensaje. "Mr. Smith goes to Washington" es una película que habla de nosotros: del secuestro de la democracia por los mercados -por la avaricia de los bancos y las empresas-; de la mentira de la política -tapadera de los intereses de los capitalistas-; de la violencia y chantaje sobre los ciudadanos ejercida por éstos -¿cómo olvidar el ensañamiento criminal de los mercados financieros enmascarados en instituciones europeas contra el pueblo griego y su gobierno democrático estos días?-; y del papel de la prensa -que sólo es una herramienta al servicio de la mentirala manipulación y la alteración fraudulenta de la voluntad del pueblo, en manos siempre de los poderosos


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
Jefferson Smith hundido ante los telegramas de un pueblo manipulado por la prensa al servicio de la mentira y la opresión de los capitalistas (El empresario cacique, Taylor)

El ministro griego de Finanzas, Tsakalotos, hundido, ante la mirada implacable de Lagarde (FMI)
Falsa negociación entre las instituciones europeas, al servicio de los intereses de los bancos, y un país humillado y devastado por su avaricia y sed de venganza: Grecia
Bruselas. Julio 2015
 Reuters

El paralelismo con la película de Capra es estremecedor
Paul Krugman (premio Nobel de economía, estadounidense) dice en una entrada en su blog en The New York Times que lo ocurrido "va más allá de la dureza, es pura ansia de venganza, es la completa destrucción de la soberanía nacional y no hay esperanzas de alivio". Y defiende que "This is a coup" ("Esto es un golpe de Estado")



 La diferencia entre Frank Capra y Orson Welles en el tratamiento de temas semejantes -el poder y las mentiras de la prensa- reside en la honda humanidad que el director siciliano daba a sus personajes, frente a la frialdad esquemática del segundo, más preocupado por la creación de espacios cinematográficos en los que mostrar sus inagotables recursos técnicos.



 Frank Capra (1897-1991) con cámara tomavistas

Orson Welles (1915-1985) con cámara



 "Mr. Smith goes to Washington" tiene un extraordinario guión de Sidney Buchman -perseguido más tarde durante la caza de brujas-. 


Sidney Buchman (1902-1975)
Screenwriter and producer





 La película nos advierte en su inicio de que no hay semejanza con hechos o personas reales. Evita así nombrar al estado de Montana -que aparece en el relato "The Gentleman from Montana" de Lewis R. Foster, argumento en el que se basa el guión de Buchman-, o a republicanos y demócratas (sustituidos por "el estado del senador Smith" o "partido mayoritario y minoritario")

 Un senador debe ser nombrado en un estado dominado por un empresario, Jim Taylor, que, además de controlar la prensa, tiene comprado al senador Joseph Payne (del partido mayoritario). Éstos intentan construir una presa que les enriquecerá ilegalmente.
 El gobernador -también al servicio de Taylor- elige como senador a Jefferson Smith, un joven idealista e ingenuo, jefe de una organización juvenil (Boy Rangers), pensando que será fácilmente manipulable.
 Smith emprende el viaje en tren a Washington con Payne -quien fue amigo de su padre-
 Al llegar a la capital federal, Smith se escapa para visitar los monumentos que consagran las libertades americanas -especialmente significativa su visita al Lincoln Memorial- En estas escenas, rodadas en exteriores reales, se impregna de los valores de la libertad y la justicia que él cree conforman la política.


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
Jefferson Smith en el Lincoln Memorial
Discurso de Gettysburg, pronunciado por Abraham Lincoln en 1863
Plano general. La iluminación resalta la frase final del discurso: 
"and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth".



 La llegada a Washington supone el choque entre la visión de este "Don Quijote" idealista y tozudo, y el cinismo y la corrupción de la vida política y periodística real.
 La persona clave en el descubrimiento del mundo real será su secretaria, Clarissa Saunders, que pasará de verle como un títere a ser su más fiel aliada, enamorándose de él.


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
Jefferson Smith -un "Don Quijote" americano- expone su proyecto a su ayudante, Clarissa Saunders



 El eje de la película gira en torno a la presentación de un proyecto de ley en el senado por parte de Smith para financiar un campamento juvenil para niños en un paraje natural de su estado. Ésta fue la idea que le propuso Payne para mantenerle distraído. Pero Smith, con ayuda de Saunders, lo transforma en una idea que inflama su anhelo de justicia e igualdad.
 Saunders, compadecida del que considera un niño, le revela la trama corrupta de la presa, y dimite. Jefferson Smith, entonces, intenta frenar esa maniobra, lo que provoca la llegada de Taylor, que le amenaza directamente.


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
Taylor amenaza a Jefferson Smith



 En unas secuencias inolvidables en el senado, Smith lee la Constitución americana durante horas, ya que si pierde el turno de palabra, será expulsado del senado, tras dictaminar una comisión que había comprado los terrenos en los que ahora se pretende construir el campamento, en un complot donde son sobornados testigos, peritos, senadores.

 En un marathon de resistencia heroica Smith acaba triunfando.



 Vista en julio de 2015 esta cinta resulta más estremecedora y afilada que nunca. La defensa enardecida que este héroe individualista realiza de la democracia frente a la corrupción -es decir: el sometimiento de la voluntad popular a intereses comerciales-; el cinismo, negligencia y pereza de los políticos; y la denuncia de la manipulación de la prensa -en manos de esos intereses antidemocráticos-, nos dicen que el mundo 


"fue y será una porquería.
 En el 506,
 y en el 2000 mil también. 

Que siempre ha habido chorros, 
maquiavelos y estafaos, 
contentos y amargaos, 
valores y dublés" 

(Enrique Santos Discépolo: "Cambalache" (Tango). 1934)



 Pocas veces un director se ha atrevido a mostrar tan a las claras la putrefacción de la democracia.
 Jefferson Smith es un idealista que siente un sagrado respeto y amor por las leyes y principios morales que los padres fundadores de la nación norteamericana dieron a las futuras generaciones.
 Esos principios que aparecen en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

 En estos días en que la Ley "Mordaza" amenaza las conquistas de la "Déclaration des Droits de l'Homme et du Citoyen", surgida de la Revolución Francesa, hoy más que nunca hay que decir: "¡NO NOS CALLARÁN!", como Jeff Smith que aguantó de pie hablando, luchando, con la palabra y los principios, en defensa de la democracia americana, en peligro tanto interno como externo (corrupción, fascismo)
 Una voz del pueblo -aunque Capra cree más en el individuo que en los grupos- como la de los griegos que votaron -contra la manipulación de los medios de comunicación y el chantaje del poder económico e institucional europeo- OXI (NO) al vasallaje de una nación frente al feudalismo de los señores banqueros y sus escuderos políticos europeos. 



"Déclaration des Droits de l'Homme et du Citoyen"
Assemblée Nationale Française
20-26 août 1789

"Déclaration des Droits de l'Homme et du Citoyen"
Assemblée Nationale Française
20-26 août 1789
Face gauche

"Préambule:

Les Représentants du Peuple Français, constitués en Assemblée Nationale, considérant que l'ignorance, l'oubli ou le mépris des droits de l'Homme sont les seules causes des malheurs publics et de la corruption des Gouvernements, ont résolu d'exposer, dans une Déclaration solennelle, les droits naturels, inaliénables et sacrés de l'Homme, afin que cette Déclaration, constamment présente à tous les Membres du corps social, leur rappelle sans cesse leurs droits et leurs devoirs ; afin que les actes du pouvoir législatif, et ceux du pouvoir exécutif, pouvant être à chaque instant comparés avec le but de toute institution politique, en soient plus respectés ; afin que les réclamations des citoyens, fondées désormais sur des principes simples et incontestables, tournent toujours au maintien de la Constitution et au bonheur de tous.



En conséquence, l'Assemblée Nationale reconnaît et déclare, en présence et sous les auspices de l'Etre suprême, les droits suivants de l'Homme et du Citoyen.


Art. 1er. Les hommes naissent et demeurent libres et égaux en droits. Les distinctions sociales ne peuvent être fondées que sur l'utilité commune.

Art. 2. Le but de toute association politique est la conservation des droits naturels et imprescriptibles de l'Homme. Ces droits sont la liberté, la propriété, la sûreté, et la résistance à l'oppression.

Art. 3. Le principe de toute Souveraineté réside essentiellement dans la Nation. Nul corps, nul individu ne peut exercer d'autorité qui n'en émane expressément.

Art. 4. La liberté consiste à pouvoir faire tout ce qui ne nuit pas à autrui : ainsi, l'exercice des droits naturels de chaque homme n'a de bornes que celles qui assurent aux autres Membres de la Société la jouissance de ces mêmes droits. Ces bornes ne peuvent être déterminées que par la Loi.

Art. 5.  La Loi n'a le droit de défendre que les actions nuisibles à la Société. Tout ce qui n'est pas défendu par la Loi ne peut être empêché, et nul ne peut être contraint à faire ce qu'elle n'ordonne pas.  

Art. 6. La Loi est l'expression de la volonté générale. Tous les Citoyens ont droit de concourir personnellement, ou par leurs Représentants, à sa formation. Elle doit être la même pour tous, soit qu'elle protège, soit qu'elle punisse. Tous les Citoyens étant égaux à ses yeux sont également admissibles à toutes dignités, places et emplois publics, selon leur capacité, et sans autre distinction que celle de leurs vertus et de leurs talents"


"Déclaration des Droits de l'Homme et du Citoyen"
Assemblée Nationale Française
20-26 août 1789
Face droite



"Art. 7. Nul homme ne peut être accusé, arrêté ni détenu que dans les cas déterminés par la Loi, et selon les formes qu'elle a prescrites. Ceux qui sollicitent, expédient, exécutent ou font exécuter des ordres arbitraires, doivent être punis ; mais tout citoyen appelé ou saisi en vertu de la Loi doit obéir à l'instant : il se rend coupable par la résistance. 



Art. 8. La Loi ne doit établir que des peines strictement et évidemment nécessaires, et nul ne peut être puni qu'en vertu d'une Loi établie et promulguée antérieurement au délit, et légalement appliquée.  


Art. 9. Tout homme étant présumé innocent jusqu'à ce qu'il ait été déclaré coupable, s'il est jugé indispensable de l'arrêter, toute rigueur qui ne serait pas nécessaire pour s'assurer de sa personne doit être sévèrement réprimée par la loi.  

Art. 10. Nul ne doit être inquiété pour ses opinions, même religieuses, pourvu que leur manifestation ne trouble pas l'ordre public établi par la Loi.

Art. 11. La libre communication des pensées et des opinions est un des droits les plus précieux de l'Homme : tout Citoyen peut donc parler, écrire, imprimer librement, sauf à répondre de l'abus de cette liberté dans les cas déterminés par la Loi.

Art. 12. La garantie des droits de l'Homme et du Citoyen nécessite une force publique : cette force est donc instituée pour l'avantage de tous, et non pour l'utilité particulière de ceux auxquels elle est confiée.

 Art. 13. Pour l'entretien de la force publique, et pour les dépenses d'administration, une contribution commune est indispensable : elle doit être également répartie entre tous les citoyens, en raison de leurs facultés.

Art. 14. Tous les Citoyens ont le droit de constater, par eux-mêmes ou par leurs représentants, la nécessité de la contribution publique, de la consentir librement, d'en suivre l'emploi, et d'en déterminer la quotité, l'assiette, le recouvrement et la durée. 

Art. 15. La Société a le droit de demander compte à tout Agent public de son administration.

Art. 16. Toute Société dans laquelle la garantie des Droits n'est pas assurée, ni la séparation des Pouvoirs déterminée, n'a point de Constitution.

Art. 17. La propriété étant un droit inviolable et sacré, nul ne peut en être privé, si ce n'est lorsque la nécessité publique, légalement constatée, l'exige évidemment, et sous la condition d'une juste et préalable indemnité".


Celebración de la victoria del OXI (NO) en Atenas 
Referendum sobre la propuesta de la UE de rescate financiero a Grecia
Domingo 5 de julio de 2015
Una lección de democracia (gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo) frente a sus enemigos: los mercados.

Los acreedores nos piden medidas que perjudicarán a los trabajadores, los pensionistas; nos reclaman recortes de los sueldos públicos y una subida del IVA”, dijo; “en todo este periodo de negociaciones se nos ha pedido reiteradamente que aplicáramos acuerdos anteriores, y en ningún momento nos hemos doblegado. Desde hace seis meses el Gobierno da la batalla [a los socios] en condiciones de asfixia económica para revertir la austeridad (…) Por eso [anuncio el referéndum], por nosotros, por las futuras generaciones, por la historia de los griegos… Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo
(Mensaje del Primer Ministro griego Alexis Tsipras al convocar el Referendum)


  
 Jefferson Smith representa la ingenuidad de creer en los valores morales antes que en las obligaciones económicas. Creer que el ser humano nace libre e igual, y no deudor y sometido -como hoy nos hacen creer cuando de ciudadanos nos convierten en deudores-
 Y son esos valores que encuentra en su visita a los monumentos de Washington los que han sido olvidados y pisoteados por los senadores, periodistas y los corruptores de éstos: los empresarios y banqueros con su avaricia y usura.


"Mr. Smith goes to Washington" (1939). Frank Capra
Jefferson Smith en el Lincoln Memorial ante la estatua del presidente




 La Constitución americana de 1787 y el Discurso de Gettysburg pronunciado por el presidente Abraham Lincoln, cuya frase final lee Jefferson Smith con emoción contenida son el alimento de nuestro héroe cinematográfico, que representa -a juicio de Capra- la esperanza de renacimiento de la nación, sojuzgada por el dinero y la hipocresía.


 Constitution of the United States (1787)


Abraham Lincoln en Gettysburg (Pennsylvania)
19 de noviembre de 1863
Discurso que "fue pronunciado en la Dedicatoria del Cementerio Nacional de los Soldados en la ciudad de Gettysburg (Pensilvania) el 19 de noviembre de 1863, cuatro meses y medio después de la Batalla de Gettysburg durante la Guerra Civil Estadounidense. Aunque el cuidadosamente redactado discurso de Lincoln era secundario con los otros discursos del día, ha sido considerado con posterioridad como uno de los más grandes discursos en la historia de la humanidad, o, al menos, uno de los más famosos y citados de la era moderna.1 Invocando los principios de igualdad de los hombres consagrados en la Declaración de Independencia, Lincoln redefinió la Guerra Civil como un nuevo nacimiento de la libertad para los Estados Unidos y sus ciudadanos". (Wikipedia)
Este discurso acaba con la frase que sirve de guía moral y política a Jefferson Smith:
"Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra".



  La democracia es el gobierno del pueblo, no de los mercados, ni de los acreedores. Es un gobierno por el pueblo, no por el FMI. Es un gobierno para el pueblo, no para los bancos. Eso es, justamente, lo que hoy está en juego: la democracia, tal como justamente la definió Abraham Lincoln.


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