miércoles, 8 de julio de 2015

Elogio y alabanza del cine - Francisco Huertas Hernández


Elogio y alabanza del cine
Francisco Huertas Hernández





"Voyage dans la Lune" (1902). Georges Méliès

¿Por qué el cine? Desde que en 1911 el teórico del cine Ricciotto Canudo incluyese esta nueva forma de expresión como una de las Bellas Artes (el Séptimo Arte), ha pasado justo un siglo. Conmemoramos, por tanto, el primer centenario del cine como Arte.


Ricciotto Canudo (1877-1923)

Ricciotto Canudo 
Dibujo de Pablo Picasso
1918
MOMA
New York

"Gazette des Sept Arts"
Directeur: Ricciotto Canudo
13 decembre 1921
"Architecture, Peinture, Sculpture, Musique, Poésie, Danse, Cinégraphie"

Ricciotto Canudo: La pirámide de las artes


 Justo es reconocer que con frecuencia olvidamos que las películas, y, sobre todo, sus creadores, los directores, no son sólo una industria -del entretenimiento-, sino, aún en estos tiempos donde todo es mercancía, un producto artístico, en la misma medida que un cuadro, una catedral, un poema o una sinfonía.

"Der Müde Tod" (1921). Fritz Lang



 El arte tiene muchas funciones y ninguna en especial. Ante todo, expresa la belleza. El cine es la forma más conseguida de captar la belleza en movimiento y el fluir de los sentimientos humanos. El movimiento de la cámara se acompasa al movimiento de la mirada del espectador. Ésta es la narración cinematográfica, que nos cuenta una historia. Y éste es el pulso artístico del director, como un latido de su corazón de celuloide (el material del que están hechos nuestros sueños)

"Sunrise" (1927). Friedrich Wilhelm Murnau


 El cine, como arte, también cumple otras funciones. Es el testimonio de una época, de una forma de comprender la realidad. Y, como tal, es una manera de transmitir verdades históricas. No sólo el cine documental. Todos los géneros expresan una verdad de los hechos, aunque esos hechos sean siempre una ilusión, una ficción. La honda verdad del arte subyace a la forma.

"Броненосец Потёмкин" (1925). Сергей Михайлович Эйзенштейн


 Pero, por encima de todo, pensamos que el cine, es transmisión de sentimientos. La risa y el llanto: la comedia y el drama. No en vano, el séptimo arte es el heredero del teatro. Decía Aristóteles que la catarsis (παθημάτων κάθαρσιν), la purificación de las pasiones - del terror y la piedad - eran las funciones de la tragedia griega. El espectador se identificaba mediante el llanto y el miedo con los personajes de la obra. Así obra el cine en nuestras almas. El gran cine, el cine como arte, que no es todo el cine, nos libera de nuestras angustias y nos pone ante una realidad tan real que sólo puede ser una ilusión.

 El cine, sí. El cine es una ilusión, en la que vivimos la más plena realidad.



"L'Atalante" (1934). Jean Vigo

"L'Atalante" (1934). Jean Vigo
Trailer
BFI
La película más bella jamás rodada


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Manifiesto de las Siete Artes

Por Ricciotto Canudo


Ricciotto Canudo
Dibujo de Raoul Dufy. 1920



I.

 La Teoría de las Siete Artes ha ganado rápidamente terreno, extendiéndose por todo el mundo. Ha aportado una clarificación a la total confusión de géneros e ideas, como una fuente de nuevo reencontrada. No voy a hacer alarde de dicho descubrimiento, porque toda teoría implica el descubrimiento de un principio fundamental. Me limito a comprobar su difusión; de la misma forma que, al enunciarla, hacía constar su necesidad.


 Si bien los muchos y nefastos tenderos del cine han creído poderse apropiar del término «Séptimo Arte» que da prestigio a su industria y a su comercio, no han aceptado empero la responsabilidad impuesta por la palabra «arte». Su industria sigue siendo la misma, más o menos bien organizada desde el punto de vista técnico; su comercio se mantiene floreciente o en decadencia, según los altibajos de la emotividad universal. Su «arte», salvo algún raro ejemplo en el que el cineasta es capaz de exigir e imponer su propia voluntad, sigue siendo prácticamente el mismo que inspiraba a Xavier de Montépin.


 Pero este arte de síntesis total que es el Cine, este prodigioso recién nacido de la Máquina y del Sentimiento, está empezando a dejar de balbucear para entrar en la infancia. Y muy pronto llegará la adolescencia a despertar su intelecto y a multiplicar sus manifestaciones; nosotros le pediremos que acelere el desarrollo, que adelante el advenimiento de su juventud. Necesitamos al Cine para crear el arte total al que, desde siempre, han tendido todas las artes.

"Metropolis" (1927). Fritz Lang


II.

 Y aquí va a ser necesario explicar una vez más, rápidamente, aquella teoría ya conocida en los círculos más iniciados como la «Teoría de las Siete Artes». La fuente que hemos encontrado nos la revela en toda su claridad. Descubrimos que, en realidad, dos de estas artes surgieron originariamente del cerebro humano para permitirle fijar todo lo efímero de la vida, en lucha contra la muerte de las apariencias y de las formas, enriqueciendo a las generaciones con la experiencia estética. Se trataba, en los albores de la humanidad, de algo que completase la vida, elevándola por encima de las realidades fugaces, afirmando la eternidad de las cosas ante las que los hombres experimentaban una emoción. Así se crearon los primeros focos de emoción, capaces de irradiar sobre todas las generaciones lo que un filósofo italiano llama «el olvido estético», es decir, el goce de una vida superior a la vida, de una personalidad múltiple que cada uno puede crearse al margen y por encima de la propia.


 En mi "Psychologie musicale des Civilisations" [París, Sansot, 1908] ya señalé que la Arquitectura y la Música habían expresado inmediatamente esta necesidad ineluctable del hombre primitivo, que intentaba «retener» para sí mismo todas las fuerzas plásticas y rítmicas de su existencia sentimental. Al construir la primera cabaña, al bailar la primera danza con el mero acompañamiento de la voz como pauta para mover los pies sobre el suelo, ya había descubierto la Arquitectura y la Música. Más tarde embelleció a la primera con la representación de los seres y de las cosas cuyo recuerdo deseaba perpetuar, mientras añadía a la danza la expresión articulada de sus movimientos: la palabra. De esta forma había inventado la Escultura, la Pintura y la Poesía; había concretado su sueño de inmortalidad en el espacio y en el tiempo. A partir de aquel momento el Ángulo estético había aparecido ante su espíritu.


III.

 Querría señalar ya ahora que si bien la Arquitectura, surgida de la necesidad material de protegerse, se afirmó netamente individualizada frente a sus complementarias, la Escultura y la Pintura, la Música, en cambio, ha seguido a través de los siglos un proceso completamente inverso. Surgida de una necesidad enteramente espiritual de elevación y de superior olvido, la Música es realmente la intuición y la organización de los ritmos que rigen toda la naturaleza. Pero primero se manifestó en sus complementarias, la Danza y la Poesía, hasta llegar miles de años después a la liberación individual, a la Música sin danza y sin canto, a la Sinfonía. Como entidad determinante de toda la coreografía del lirismo, existía ya antes de convertirse en lo que nosotros llamamos Música pura, precediendo a la Danza y a la Poesía.

"Frau in Mond" (1929). Fritz Lang


 Así como las formas en el Espacio son fundamentalmente Arquitectura, los ritmos en el Tiempo, ¿no son sobre todo Música?

 Finalmente el «círculo en movimiento» de la estética se cierra hoy triunfalmente en esta fusión total de las artes que se llama «Cinematógrafo». Si tomamos a la elipsis como imagen perfecta de la vida, o sea, del movimiento — del movimiento de nuestra esfera achatada por los polos —, y la proyectamos sobre el plano horizontal del papel, el arte, todo el arte, aparece claramente ante nosotros.

 Centenares de siglos humanos han proyectado sobre esta elipsis en movimiento su mayor aspiración común, mantenida siempre por encima del tumulto de los siglos y de las alteraciones del ánimo individual. Todos los hombres, bajo cualquier clima histórico, geográfico, étnico o ético, han hallado el placer más profundo, que consiste simplemente en el más profundo «olvido de sí mismos», dejándose envolver por las tenaces espirales del olvido estético. Este sublime olvido es reconocible en el gesto del pastor, blanco, negro o amarillo, que esculpe una rama de árbol en la desolación de su soledad. Pero, a lo largo de todos estos siglos hasta el nuestro, entre todos los pueblos de la tierra, las dos Artes y sus cuatro complementarias, han seguido siendo siempre las mismas. Lo que contingentes internacionales de pedantes han creído poder llamar «la evolución de las artes» no es más que logomaquia.

 Nuestra época es incomparable desde el punto de vista de la fuerza interior y exterior, de la nueva creación de un mundo interior y exterior, del descubrimiento de energías hasta ahora insospechadas: interiores y exteriores, físicas y religiosas.

"Земля" (1930). Александр Петрович Довженко

 Nuestro tiempo ha sintetizado en un impulso divino las multiples experiencias del hombre. Y hemos sacado todas las conclusiones de la vida práctica y de la vida sentimental. Hemos casado a la Ciencia con el Arte, quiero decir, los descubrimientos y las incógnitas de la Ciencia con el ideal del Arte, aplicando la primera al último para captar y fijar los ritmos de la luz. Es el Cine.

 El Séptimo Arte concilia de esta forma a todos los demás. Cuadros en movimiento. Arte Plástica que se desarrolla según las leyes del Arte Rítmica.

 Ése es el lugar en el prodigioso éxtasis que la conciencia de la propia perpetuidad regala al hombre moderno. Las formas y los ritmos, lo que conocemos como Vida, nacen de las vueltas de manivela de un aparato de proyección.


Le cinématographe Lumiére: projection


 Nos ha tocado vivir las primeras horas de la nueva Danza de las Musas en torno a la nueva juventud de Apolo. La ronda de las luces y de los sonidos en torno a una incomparable hoguera: nuestro nuevo espíritu moderno.

1911






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