martes, 17 de febrero de 2015

La muerte. Ensayo y análisis de "La habitación del hijo" de Nanni Moretti. Anaís Caiza Domínguez. 4º ESO B. IES Doctor Balmis. Alicante



La muerte

Anaís Caiza Domínguez

4º ESO B 
Trabajo Monográfico de Investigación: Filosofía

Curso: 2014-2015
Profesor: Francisco Huertas Hernández

Película: "La habitación del hijo" (2001). Nanni Moretti

IES Doctor Balmis

Alicante (España)






"La stanza del figlio" (2001). Nanni Moretti








 He elegido proyectar mi trabajo hacia un tema que creo de gran importancia para la humanidad, “La muerte”.

Además de la gran conexión que tengo con la oscuridad (y todas esas cosas de las que podría hablar y tomarme yo misma por una demente), creo que es un tema con el que se puede sacar infinidad de definiciones y conversaciones inteligentes. Aunque, realmente, en todo el tiempo en el que los humanos llevamos haciendo nuestra la tierra que pisamos, la muerte ha sido un tema tabú en todos los aspectos de la palabra, por el miedo, el miedo a la pérdida, al dolor, el temor a no saber lo que ocurre tras dejar de respirar.

¿Dónde iremos? ¿Moriremos solos? ¿Hay tan sólo soledad después de la luz? ¿Qué es verdaderamente esa luz? ¿Realmente existe algo más después de la muerte? ¿Existe algún Dios? ¿Paz infinita y eterna o la nada?



Incierto es el lugar donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugarSéneca



El miedo y el misterio, valores añadidos de la muerte, entrelazados, nos hacen ver como algo malo mencionar o incluso pensar en todas estas cosas que jamás podrá responder la ciencia, ni las religiones, ni la mismísima esperanza… Algo de donde la mente humana está a años luz.

 Después de pararme a pensar durante mucho tiempo en la existencia de La Nada, la he acabado considerando extraordinaria, por una simple razón:

¿Qué pasaría si supiéramos lo que ocurre después de la vida?

¿Tendría algún sentido llamar muerte a algo que viviríamos diariamente?



1.

Del latín:“mors, mortis”

“Mors ultima linea rerum est.”Horacio, Espístolas.

“La muerte es el límite final de las cosas.”



 Cuando hablamos de la muerte debemos tener en cuenta que cualquier tipo de definición que podamos encontrarnos no son más que declaraciones científicas para esa clase de personas que lo tienen que tener todo clasificado.

 Sólo sabemos cómo morimos, no por qué, ni para qué, ni cuándo.

 Se dice de la muerte que es el acto de dejar de respirar de manera natural y paulatina a causa del paso de los años, de la parada repentina de corazón, de la muerte cerebral, de las enfermedades que acaban pudriéndote por dentro y terminan por dejar que los gusanos o el fuego te consuman por fuera.

 Véase muerte como la destrucción de todos los recuerdos acumulados en la memoria, dando paso al dolor de no volver a ser dueños de nuestro propio cuerpo.

 Morimos por causas naturales, por la deleznable acción de segundas personas que acaban con nuestra vida por cuenta propia o bien por nuestras propias acciones, cuando consideramos el suicidio como la mejor opción y la mejor huída.

“Matarse por no morir es ser igualmente necio y cobarde.”Francisco de Quevedo.


 Más allá de lo que consideramos la muerte biológica, está la creencia de que para morir lo que debe ocurrir es una separación del cuerpo y el alma. Por más que ésta se adhiera a las paredes del cuerpo, una vez muertos, pasamos a ser no más que carne de carroña y todo lo que hemos vivido se convierte en un espejismo.

 Sólo creencias, no afirmaciones, repito.

 Quizás tan sólo seamos eso, espejos y espejismos, en una vida que vivimos sin pararnos a pensar en que este mismo momento es el único momento que viviremos de igual manera hasta el fin de los días.








2.










Matar el miedo a la muerte,
clasificándola.






 La muerte es uno de esos temas infinitamente largos e imprevisibles.

 Podría dignarme a explicar cada uno de las clases de muerte que existen, pero será inútil. Jamás se podrán llegar a saber todas con exactitud.

No hay un criterio exacto, nadie puede saber todas las causas de muerte que existen, cada día se descubren más enfermedades extrañas, cada día existe más violencia y más gente con mentes tan sumamente radicales que acaban por crear nuevas maneras de matar y de matarse.

...Que un bebé muere, “muerte súbita del lactante.”

...Que un individuo mata a una persona violentamente, “muerte sospechosa de criminalidad.”

...Que estás ya casi putrefacto, “muerte lejana.”

¿Qué sentido tiene ponerle nombres diferentes a cosas que desde un punto de vista o desde otro, vienen a ser lo mismo?

En conclusión, demasiadas clasificaciones para una sola teoría.



Este mundo se rige más por la muerte que por la propia vida.









3.

El alma.

¿Realidad o mito?






“El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad es el alma.” - Victor Hugo.





 Me gustaría indagar en las creencias de qué ocurre después de la muerte.

 Y en la veracidad de si existe eso a lo que denominamos “alma” y a dónde iría, en tal caso.

 ¿Somos nuestro cuerpo?

 ¿O somos algo dentro de un cuerpo?

 Si nos cortan el brazo, seguimos siendo nosotros.

 Si nos quedamos sin piernas, seguimos teniendo la capacidad de explicar quiénes somos. (O bueno, en el caso de que nos conozcamos.)

 Y si falla alguno de nuestros órganos vitales, seguimos actuando y pensando de la misma manera que teniendo cada parte de nuestro cuerpo en perfecto funcionamiento.

 Si no somos órganos, piernas, brazos, los 5 sentidos, ni el cerebro…Entonces, ¿qué somos?

 Si cuando nos quedamos sin partes de esta carcasa a la que denominamos cuerpo, podemos seguir riendo, llorando, amando, odiando…

 Entonces, si la muerte nos arrebata toda esta coraza, ¿también podríamos seguir siendo nosotros?





 Después de ver varios documentales sobre casos en los que se le ha inducido a una persona la muerte clínica (bajar la temperatura del cuerpo, detener el corazón y la respiración, extraer la sangre del cerebro y situar las ondas cerebrales en punto muerto), me quedo con el extravagante caso de Pam Reynolds, una compositora a quien por un tumor en la base del cerebro tuvieron que inducirle este tipo de muerte, en el que se lleva a alguien lo más cerca posible de la muerte misma. Ella, a pesar de que la suposición de que en ese estado no se puede ver ni oír nada, vio y oyó todo lo que pasó en plena operación, asegurando que su alma se desprendió de su cuerpo en ese momento y le facilitó un punto de vista muy poco común, dependiendo de que casi estaba muerta.

 Yo no sé realmente si el alma existe o deja de existir, pero tampoco me importa. Lo único que sé es que no sé nada más allá del saber que vivimos una vida en la que no podemos perder un minuto pensando en lo que vendrá después.












“Creo que son los males del alma, el alma. Porque el alma que se cura de sus males, muere.” - Antonio Porchia



4.

El Duelo



 No superamos el miedo a la pérdida, jamás lo haremos.

 Tan sólo nos queda la resignación de ver irse a un ser querido y promulgar las incesantes palabras de “ahora estará en un lugar mejor”, sintiéndonos aliviados, mientras respiramos por inercia y no por ganas.

 Negamos y es lo único que nos queda.

 Negamos que una parte de nosotros muere con cada persona que nos deja.

 Nos sentimos solos, desamparados, tan sólo por el hecho de no saber a dónde han ido…

 Más de lo mismo.

 La muerte se reduce al término miedo,

a no ver más allá de lo que nos permitimos ver.

 Nos enfadamos con el mundo, con el aire que respiramos, con la tierra que pisamos, con cada átomo de cada objeto que se nos cruza en el camino.

 Nos paramos a revisar cada pro y cada contra de algo irreversible y doloroso.

 “Esto es así, porque tuvo que serlo

 “No es nada malo haberte perdido

 “No porque te haya perdido, debo yo perderme

 Las negociaciones con uno mismo pocas veces acaban en fracaso.

 Sólo nosotros sabemos lo que sentimos, pensamos y queremos conseguir.

 Pero, otra vez dolor…

 Un dolor de esos agudos, de los de nudo en la garganta, de los de agujero en el estómago, de los de “te juro que quiero salir de esta, pero no puedo”, de los de pedir ayuda a gritos, pero en silencio.

 Y al final, la inevitable aceptación de que si seguimos aquí es por algo, que ya nos pasará a nosotros, pero ánimo, que por ahora seguimos vivos y esto nos hará más fuertes.










5.

La habitación del hijo

(La stanza del figlio)



 Coproducción italiano francesa creada en el año 2001 por el director Nanni Moretti



Nanni Moretti



 Siguiendo un guión de Linda Ferri y Heidrun Schleef, junto con el propio director.

 Música a cargo de Nicola Piovani y fotografía en manos de Giuseppe Lanci.


Nicola Piovani




Intérpretes:

· Nanni Moretti (Giovanni Sermonti)

· Laura Morante (Paola Sermonti)

· Jasmine Trinca (Irene Sermonti)

· Giuseppe Sanfelice (Andrea Sermonti)

· Silvio Orlando (Oscar)

· Stefano Accorsi (Tommaso)

· Claudia Della Seta (Raffaella)

· Sofia Vigliar (Arianna)




"La stanza del figlio" (2001). Nanni Moretti




Resumen:

 La película trata sobre una familia convencional: el padre, que ejerce de psicoanalista, Giovanni Sermonti. La madre, Paola Sermonti. Y sus dos hijos, Irene y Andrea. Tras la muerte de su hijo, Andrea, en un accidente mientras buceaba, su padre no se perdona no haber ido aquel día a correr con él, por lo que se siente culpable de su muerte. La familia entera comienza a vivir una serie de drásticos cambios emocionales.



 En la película se muestra la muerte como temática principal.

 Una vez que el hijo ha muerto, sus vidas comienzan a cambiar de un modo pésimo.

 Giovanni, su padre, empieza a tener cambios de humor repentinos, se siente culpable por su muerte, no logra trabajar y atender a los pacientes como es debido…

 Paola, su madre, entra en depresión.

 Y su hermana mayor, Irene, comienza a apartar a las personas de su lado y se vuelve un poco violenta.

 Todos viven algo en común: El duelo tras la pérdida de un ser querido.

 Experimentando cada cambio sin impaciencia, dejando pasar el tiempo y centrándose en otras cosas, poco a poco consiguen apartar un poco la tristeza de sus vidas y vuelven a sonreír.




"La stanza del figlio" (2001). Nanni Moretti



 "La stanza del figlio" (2001). Nanni Moretti



"La stanza del figlio" (2001). Nanni Moretti







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