jueves, 29 de enero de 2015

Amparo Baró y Carmen Morell - Paco Huesca García. Alicante. España





Amparo Baró y Carmen Morell 

Dos mujeres de raza





Paco Huesca García

Programador, cinéfilo, empresario cinematográfico y promotor cultural


Alicante (Espagne)






Amparo Baró San Martín (1937-2015)

Eximia actriz barcelonesa, injustamente recordada sólo por un estúpido papel en una serie de televisión




 Casi en el mismo día nos han dejado dos mujeres españolas del mundo del espectáculo, muy diferentes, pero trabajadoras en lo suyo, como unas verdaderas incansables, Amparo Baró y Carmen Morell.



 Carmen Morell ha muerto en Valencia, en una residencia de ancianos. Se encontraba en un estado senil, pero, según se dice, recordaba la letra de sus canciones. 

 Cantante de copla y jotas, protagonizó tres películas, amén de sus espectáculos teatrales, que formó pareja profesional y sentimental, en ocasiones muy atormentada, con Pepe Blanco, ese cantante representante del chulazo madrileño.
 Comenzaron en 1946 hasta 1961, año en que se disolvió. Carmen siguió por su cuenta, pero sin tanto éxito. Algunas generaciones recordarán canciones cantadas a dúo como "Me debes un beso", "Amor que vienes cantando" o "El piropo".



Carmen Morell (Rosa Ferrando Galiana) (1923-2015)

Gran cantante barcelonesa, recordada por formar pareja artística con Pepe Blanco




Cartel de espectáculo musical de Pepe Blanco y Carmen Morell




 Películas como "La mujer, el torero y el toro" (1950), "Amor sobre ruedas" (1954) y "Maravilla" (1957). O esos espectáculos en donde eran empresa y cabecera de cartel, junto a María Rosa y Los Chimberos. No fallaban en nuestro Teatro Principal, desde el primero que se llamó "Alegrías 1946", con canciones de Quintero, León y Quiroga.


 "La mujer, el torero y el toro" (1950). Fernando Butragueño



 "Amor sobre ruedas" (1954). Ramón Torrado



"Maravilla" (1957). Javier Setó







 Amparo Baró, la gran actriz polifacética, en teatro, cine y televisión se nos ha ido víctima de un cáncer. Debutó en teatro con Marsillach, por culpa de una operación a Amparo Soler Leal, que era su mujer y protagonista. Nada se le resistía a la actriz ,desde el teatro clásico hasta los contemporáneos. Sería una sopa de títulos recordar sus grandes éxitos. Hasta llegó a formar compañía con Luis Prendes, Elvira Quintillá y Manuel Galiana con "Los buenos días perdidos" de Gala.
 Su último papel fue "Agosto", por el que fue premiada.



Amparo Baró. "Agosto (Condado de Osage)". (2011). Obra teatral de Tracy Letts

 Centro Dramático Nacional. Adaptación: Luis García Montero. Dirección: Gerardo Vera.




 En cine, más de lo mismo, con todos los directores y, sobre todo, con los que fueron fetiche para ella como Armiñán. Rechazó un papel en "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" de Almodóvar y luego se arrepintió. Ganó un Goya en "Siete mesas de billar francés", de Gracia Querejeta. Incluso tenía película en espera de rodaje, "La puerta abierta".



Amparo Baró. "En septiembre" (1982). Jaime de Armiñán

La nostálgica película en que Amparo Baró fue protagonista. El cine no la mimó




"En septiembre" (1982). Jaime de Armiñán




"Siete mesas de billar francés" (2007). Gracia Querejeta

Goya para Amparo Baró





 Su curriculum en televisión es grandísimo y variado, aunque los más jóvenes no la olvidarán en el papel de Sole, la comunista de "7 vidas". No se mordía la lengua a la hora de hablar de los políticos. Y llegó hasta trabajar en monólogos.



Amparo Baró. "Del dicho al hecho": "El huesped y la pesca, a los tres días apesta" (1971). Realización: Jesús Yagüe. Guión: Jaime de Armiñán

Música de las mágicas "Vainica Doble" (la canción del capítulo "Fábulas", de Jaime de Armiñán, de 1970, de las que ésta es continuación)
En el reparto: Lola Gaos, Emilio Laguna y Valentín Tornos -actores de raza, de los que ya no quedan- y el más grande actor de España: Fernando Fernán Gómez. Al lado de ellos, la joven y natural Amparo Baró.

Éstos sí eran papeles a la medida del talento de la actriz, y no la estúpida serie que la hizo famosa en sus últimos años, donde no era más que una caricatura sobreactuada.










 En la muerte de estas dos mujeres, una vez más, se debe reivindicar ese extraño y olvidado proyecto llamado "La casa del actor”, por el que muchos cómicos han luchado y que no llega a buen puerto. No es justo que estas trabajadores del mundo del espectáculo mueran, por circunstancias varias, solas, olvidadas y, algunas, en la miseria como en los casos de Queta Claver (sola en un geriátrico valenciano), Alfonso del Real (que se enterró en Mallorca por carecer de fondos para llevarlo a su Madrid) o Gracita Morales (casi en la indigencia), por ejemplo.



 Creo que la Cultura española tiene una asignatura pendiente con quienes nos han hecho pasar tan buenos ratos y han sido tan trabajadores.






 Comentario de los pies de foto: Francisco Huertas Hernández


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