martes, 5 de agosto de 2014

Shirley Temple. Paco Huesca García. Alicante






Shirley Temple, la niña prodigio del cine 




Paco Huesca García

Programador, cinéfilo, empresario cinematográfico y promotor cultural

Alicante (Espagne)





 Tenía tres años cuando comenzó a trabajar en el cine. Y a los seis añitos ya le dieron un Óscar especial.

Con sus legendarios tirabuzones rubios, dorados, cantaba, bailaba.
Tenía unos graciosos mofletes, ponía caritas. Fue un icono para las generaciones de los años 30 y 40. Todas nuestras madres seguro quisieron ser una Shirley Temple.





 Pero como todas las niñas prodigio del cine pagó su peaje. Películas como "Ojos cariñosos" (1934),
"La pequeña coronela" (1935),
"Pobre niña rica" (1936),
"La pequeña princesa"(1939),
fueron algunas de sus películas de los años 30.


 Aunque en ocasiones se le podía tachar de repipi, era la niña en donde todas se miraban. No fue la pionera del cine sonoro, pero sí la gran niña del cine. La reina de la Fox,
que la libró del descalabro, aunque se le escapó el papel en "El mago de Oz", que fue a parar a Judy Garland, con seis años de más y que era la reina de la Metro.


 Se casó a los 17 años. Se fue haciendo adolescente y no le quedó más remedio que reinventarse. Suele pasar con las niñas prodigio y no siempre funciona.





  Y volvió al cine en los 40 con "El solterón y la menor" (1947), con Cary Grant,
"Fort apache" (1948) de John Ford, junto a John Wayne,
o "A rienda suelta" (1949).



 Ya no era aquella niña con ricitos. Era una joven menos rubia y con la voz cambiada. A los 21 años era ya una vieja gloria.




 Abandonó el cine, y comenzó a engordar prudentemente. Se ligó al partido Republicano,
llegando a ser embajadora en Ghana y la antigua Checoslovaquia.




 Y se puede decir que Shirley Temple comenzó a vivir su vida de antigua niña prodigio. Sin duda, la niña prodigio, por antonomasia, del cine se nos ha ido.






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