lunes, 16 de junio de 2014

Recuerdos de cine: Augusto Francisco González. Alicante (España)



Recuerdos de cine de infancia: 

Augusto Francisco González

Crítico de cine. Presentador de "La noche en corto" Información TV

Alicante (España)




 Debo reconocer que retrotraerse a etapas infantes siempre supone un ejercicio nostálgico y ensoñador que provoca la aparición inconsciente de emociones y sentimientos gratos, restaurando el eterno debate acerca de si los tiempos pasados fueron o no mejores. Por ello, a la hora de recordar aquellas vetustas salas de cine y sus inocentes películas es absolutamente inevitable escribir estas líneas sin una media sonrisa en el rostro y una tímida lágrima que anhela tiempos evocadores.




                                                Cine Capitol. Alicante






 Venciendo esa fuerza interior, o al menos no dejándome llevar por ella, recuerdo con exagerada nitidez aquellas películas, obviamente de tinte comercial por mi condición de “persona en ebullición”, pero no exentas de calidad tanto técnica como cinematográfica, que marcaron y condicionaron mi actual pasión por el séptimo arte, haciéndola extensiva a otros géneros, formatos y tendencias.





 Aún puedo revisionar mentalmente “Cristal Oscuro”, una infravalorada joya del maestro de las “marionetasJim Henson,
a la que asistí cuando tan sólo contaba con cinco años de edad, y que, a pesar de no captarla en todo su esplendor, recuerdo su particular atmósfera, tan lúgubre y tétrica como apasionante. Una película que puede presumir de haber sido parte histórica del breve periplo del ya extinto cine Alameda, sito en la Avenida Maissonave, hoy céntrico refugio comercial de la sociedad alicantina. 



A pesar de la desazón con la que se vislumbra el estado de las salas actual, afortunadamente aún persisten unos “irreductibles galos” que unen pasión por el cine con fortaleza empresarial para mantener el barco a flote. Es el caso del cine Navas,
en la que aún puedo recordar la viveza de los colores de sus películas, y la sensación placentera que me causó ver “El imperio contraataca
sin ser consciente de la repercusión que aquella saga galáctica causaría en años venideros.
 Por otro lado, y aunque algunos discutan su vertiente más ociosa que no puramente cinematográfica, el Autocine el Sur,
donde el parabrisas del coche de mis padres me servía para ocultar mi temblorosa mirada ante la imponente presencia de los “Gremlins
en aquella pantalla al aire libre. Algunos de los asistentes reían, otros engullían masa calórica y otros daban rienda suelta a su amor, más o menos verdadero, en los asientos de atrás de sus coches, mientras a mí el mío se me quedaba cada vez más pequeño para esconderme. Probablemente aquellos pequeños diablillos creados por Joe Dante no sólo estaban dentro de la pantalla, sino que la habían traspasado y habían tomado posesión de aquel recinto sacrílego para los puristas pero encantador para el gran público.


Por último, no puedo dejar pasar la oportunidad de destacar una de las grandes bazas de la cultura cinematográfica del centro de Alicante, el histórico cine Monumental,
ubicado privilegiadamente al lado del Mercado central.
Navas y Monumental pugnaban por acoger los estrenos comerciales más taquilleros y esperados, aunque era éste último quien casi siempre se llevaba el gato al agua.

Precisamente en él pude ver, por tres veces, la adaptación de “Batman
que Tim Burton realizó en 1990. El día del estreno la cola que se aglomeraba alrededor del cine era tan monumental como su nombre, hasta el punto de obligar a la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad (afortunadamente con medios de dispersión mucho menos “agresivos” que los que habitualmente nos hemos acostumbrado a ver en los noticieros actuales). Un cine añorado por muchos cinéfilos que tras su cierre fue substituido por una tienda de “todo a 100”, fiel y triste reflejo de la visión que tanto la industria como la sociedad contemporánea tienen de las tradicionales salas de cine.


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