martes, 29 de abril de 2014

MIS RECUERDOS DE CINE. MARÍA MUÑOZ AGUILAR. 1-4-1929. ALICANTE (ESPAGNE)


EL MUNDO DESCIFRADO: MIS RECUERDOS DE CINE

 MARÍA MUÑOZ AGUILAR (1-4-1929)

ALICANTE (ESPAGNE)



 Mi nombre es María y nací en Alicante hace ochenta y cinco años. Os voy a contar mis experiencias con el cine.

 Yo ya tenía diez años al finalizar la Guerra Civil en España. No teníamos muchas posibilidades de ir al cine, aunque ya antes había ido con mis padres a ver algunas películas que no recuerdo bien. A partir de los años 42 o 43 solía ir al cine con mi hermana pequeña, por cierto, que para no ir solas, mi abuela nos llevaba a la 1ª sesión, que creo recordar era a las cuatro de la tarde, nos dejaba en la puerta y luego nos recogía al finalizar. Como nos gustaba tanto, a veces, la hacíamos esperar en la puerta, y, a lo mejor, había castigo para la mañana siguiente, y es que nos quedábamos a ver la película dos veces. Mi madre nos preparaba un bocadillo para merendar, y, luego, a comer pipas.

 Cuando se apagaban las luces, al empezar la sesión, lo primero que salía eran las noticias que empezaban con la palabra NO-DO, 



 y a continuación la película, que, por entonces, eran siempre de dibujos y de risa. De dibujos nos gustaban las de la muñeca Betty Boop, muy graciosa. El ratón Mickey y su novia Minnie, muy mona con su lazo de lunares en el pelo y sus tacones.





Perdonadme que los títulos los omita, pues no los recuerdo bien, aunque eso era lo que menos me importaba. Yo lo que quería era ver las películas. Me gustaba ver a Popeye el marino -¡qué risa!- con su bote de espinacas para coger fuerza e hinchar sus biceps, y la canción: “Popeye el marino soy y arriba de un barco voy”, que luego cantábamos los niños por las calles. 

 Recuerdo a Shirley Temple, una niña monísima, con unos hoyitos en la cara y el pelo todo rizado con tirabuzones. Cantaba y bailaba acompañada de un hombre de color. Una de las películas era “La pequeña coronela”. Y las de Tarzán, que con su mona Chita, saltando entre los árboles, nos parecía fantástica, y qué risa con la mona riéndose y enseñando los dientes.


Recuerdo “El rey de la selva”, “Tarzán y su compañera”, etc.
 El gran Charles Chaplin, los hermanos Marx, era lo que entonces podíamos ver, porque el resto de películas las hacían de noche para los mayores. Yo quería ser artista, ¡qué ilusión!

 Más tarde, ya con catorce o quince años, iba con mi tía (hermana de mi madre) y su novio al cine, porque no las dejaban ir solas, y yo era la “carabina”. A mí no me importaba: el caso era ir al cine. Vi “Gilda”, por Rita Hayworth: ¡qué guapa! Durante un tiempo estuve imitándola. Me deje el pelo largo, con la onda a un lado de la frente. Me encantó cantando “Amado mío” con el gran Glenn Ford. La vi tres veces. 
 ¡Qué os diré de “Escuela de sirenas” de Esther Williams! Me embelesaba viendo los bailes en el agua, y qué bonitos sus escenarios. “Mary Poppins”, por Julie Andrews y Dick van Dyke, él, tan gracioso. He visto a Gina Lollobrigida en “Pan, amor y celos”, “Trapecio” y “Salomón y la Reina de Saba”, entre otras: ¡guapísima!
 Recuerdo al pecoso Mickey Rooney en “Chicos de Broadway” y “El enemigo público nº 1”, entre otras.

 En cuanto a las españolas, vi todas las de Carmen Sevilla. Por cierto, la última que vi, “Violetas imperiales”, con Luis Mariano, fue en Casablanca (Marruecos), donde estuvimos seis años “emigrantes”.



También vi algunas de Maruja Díaz, Paquita Rico y la guapísima Juanita Reina, en “La Lola se va a los puertos”. A Tony Leblanc y Concha Velasco en “Las chicas de la Cruz Roja”, y con Lina Morgan en, creo que era, “El tocomocho”. Me partía de risa. Vi algunas de Antonio Molina: “El Cristo de los faroles”. Con Carmen Sevilla vi “La bella de Cádiz”, “Malagueña”. 

Me encantaron las de Sara Montiel, ¡qué guapa!, y, aunque no era una gran voz, me gustaba muchísimo, y como era muy jovencita me gustaban sus películas, todas de amor y música: “El último cuplé”. Lloré como una Magdalena. También vi las de Manolo Escobar, que, con Concha Velasco, hizo “¿En qué país vives?”, entre otras. Ya digo que los títulos de las películas se me olvidan: ¡hace tantos años!



 En el cine Avenida, vi recién casada, con mi marido, “Lo que el viento se llevó”, por Vivien Leigh y el gran Clark Gable y Olivia de Havilland: ¡qué interpretación! La he visto tres veces y no me importaría volverla a ver.






Vi “Cleopatra”, “Espartaco”, “Los diez mandamientos”, “Ben-Hur”, “Rebeca”, por Laurence Olivier y Joan Fontaine. Me quedaba bobita mirándolos actuar, y, si me hablaban, no me daba ni cuenta.

 Ahora, ya, tan mayor, no voy al cine, pero en la televisión, a veces, hacen alguna película buena.
 No terminaría, y quisiera poder acordarme de más cosas, pero ya digo que me cuesta recordar.
 Ahora acabo de recordar las películas de Ginger Rogers y Fred Astaire, como “Volando a Río” y “Sombrero de copa”, entre otras. Esas me volvían loca hasta el extremo que iba a casa de un amigo, que daba clases de baile de salón, a que me enseñara a bailar con pareja los bailes de ellos. Como es natural, sin saberlo mis padres. Y cuando se enteraron en casa, se acabó todo.




 Bueno, aunque no sea un gran relato, espero que guste. A mí me ha hecho mucho bien recordar todos aquellos tiempos.












María Muñoz Aguilar
Alicante (España)



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