miércoles, 19 de marzo de 2014

CINE, PAIDEIA Y BILDUNG



CINE, παιδεία Y BILDUNG


Das Auge war vor allen anderen das Organ, womit ich die Welt faßte
El ojo es el órgano con que yo he comprendido el mundo


Johann Wolfgang von Goethe




 Ante la pregunta de si el cine tiene algún valor formativo hemos de responder que siempre lo tiene. Pero formarse es inscribirse en una tradición que se remonta a Grecia y a la παιδεία. Werner Jaeger escribió un memorable libro, precisamente titulado “Paideia”, en el que recorría los saberes y actividades que modelan el alma y el cuerpo de los hombres de la Grecia Clásica. Saberes y técnicas como la medicina, la gimnasia o la oratoria, junto con las matemáticas, la poesía o la filosofía. Platón en su “República” realizó la síntesis más perfecta jamás lograda de este proceso que permitiría alcanzar la verdad, el bien y la belleza, y, por tanto, formar a los sabios que dirigirían la ciudad.





                        Werner Jaeger: "Paideia" (1933-1944)





                                                      Platón: "Πολιτεία"


 El humanismo renacentista quiso recuperar esta tradición griega. Y Alemania, la heredera de la filosofía helénica, dio el término “Bildung”. Esta palabra designa el proceso por el que se adquiere cultura. Está ligada a las ideas de enseñanza, aprendizaje y competencia personal. La Bildung, como señala Hans-Georg Gadamer en “Verdad y Método”, mantiene un vínculo con la capacidad de juicio (Urteilskraft) y el gusto (que conduce necesariamente a una sociedad cultivada). Siguiendo con este recorrido, Immanuel Kant establece en su “Crítica de la capacidad de juzgar” (el origen de la Estética filosófica), los conceptos de interés por lo bello en la naturaleza y el arte, la relación entre gusto y genio, y otros temas, que siguen estando en el centro de la reflexión sobre las artes, y, en este caso, del cine.





                                   Immanuel Kant: "Kritik der Urteilskraft" (1790)






                         Hans-Georg Gadamer: "Wahrheit und Methode" (1960)


 Gadamer nos habla del encuentro entre el acontecer y el comprender, que se da en toda interpretación de una obra artística. Un proceso nunca completo, siempre abierto, en donde el juego de la obra/autor y la formación del espectador, el prejuicio heredado a través de la tradición (la pre-comprensión) y el juicio, lo social y lo psicológico, están sometidos a un vaivén interminable.

 En el cine este vaivén no es sólo un movimiento anímico, lo es también físico. Sentimos placer en el movimiento acompasado, quizás, de ese flujo mutuo: los fotogramas y nuestro espíritu, en busca de la unidad de la comprensión. Como escribe Román Gubern en la Introducción de su “Historia del Cine”: “El cine es un procedimiento técnico (como la fotografía y el fonógrafo) que permite al hombre asir un aspecto del mundo: el dinamismo de la realidad visible”.




                                            Román Gubern: "Historia del Cine" (1969)


 Por vez primera en la historia del arte (considerando que el fonógrafo no es arte; el arte es la música), el cine, presenta una realidad que muta, que se transforma, tal como nos la presentaría una lente que reflejase el mundo en su ajetreo y efervescencia inagotables.
 En su mismo origen, el conflicto en la mirada de esa realidad fue plasmado en el realismo de Louis Lumière filmando documentalmente obreros y trenes, frente a la fantasía de Georges Méliès proponiendo mundos imaginarios.  

 Y en estos vaivenes de lo documental a lo imaginario, de lo empírico a lo fantasioso, el cine ha edificado una historia, con sus cumbres y sus valles. Del entretenimiento, de las primeras invenciones kinetoscópicas al análisis de los films de Orson Welles o Sergei Eisenstein, como referencias culturales y artísticas.

 ¿En qué medida el cine es un medio de formación de personas sensibles, cultas y libres? Preguntarse por la validez de la literatura, la pintura o la música en este contexto está fuera de toda discusión. Pero el cine arrastra el desprestigio de exhibirse en salas comerciales, con fines lucrativos, donde productores, distribuidores y exhibidores buscan su beneficio económico. El cine del siglo XXI circula ya en tablets, ordenadores, teléfonos móviles, televisiones LED con USB. ¡Qué diferente de la imagen que tenemos de cultura atesorada en museos, bibliotecas y salas de concierto!








 La existencia de un arte de masas ha planteado siempre su compatibilidad con misiones más nobles encomendadas a las “artes mayores”. ¿Es el cine un entretenimiento de masas que, a veces, produce, como raras perlas, excepciones que alcanzan valor artístico y formativo? La vieja polémica entre cine comercial y cine de autor. Pero no olvidemos que la mayor parte de las películas que se producen en Hollywood o Bombay tienen como objetivo recaudar el mayor dinero posible. ¿Caben films que aúnen comercialidad y belleza y sabiduría?
 Miremos las listas del Canon: las películas más valoradas por los especialistas no coinciden con las más apreciadas por el gran público (que son también las más taquilleras)

 De la misma forma que existe una Historia del Arte que discrimina obras intemporales en pintura y música de otras que su tiempo se llevó, también en el cine, hemos de proceder a esa selección. Y buscar la formación y la belleza en aquellos films cuya vocación fue la creación de un universo personal (no sometido a las restricciones del mercado)



         Using movies in class. "Blackboard Jungle". Directed by Richard Brooks (1955)



                                     Niños viendo una película en clase. Argentina




Francisco Huertas Hernández. 2014




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