martes, 21 de enero de 2014

Proyecto "Cine clásico, sociología y testimonio de la tercera edad" - Francisco Huertas Hernández. Alicante (Espagne) - Intención del proyecto





Proyecto "Cine clásico, sociología y testimonio de la tercera edad"

Francisco Huertas Hernández
Alicante (Espagne)

Intención del proyecto



 Este proyecto pretende vincular el conocimiento teórico de la sociología, su aplicación práctica a textos cinematográficos visuales, y la perspectiva de la experiencia vivida de personas mayores del entorno familiar y urbano en forma de testimonio de los cambios sociales, las normas, valores, roles y actitudes, que, al socaire de la película y su análisis sociológico, estas personas han vivido. Parafraseando al escritor Gabriel García Márquez: “vivir para contarla”, y, en este caso, “ver para recordarla” . La reunión del cine, en forma de obras maestras del espíritu humano, los jóvenes estudiantes de bachillerato, y la sabiduría vital de la tercera edad, dan como resultado una lectura de la experiencia social y cultural humana mucho más rica que la simple aplicación de las teorías y métodos sociológicos a una realidad histórica como es el caso de los largometrajes que analizaremos. Tratemos de ver, sentir, entender y escuchar. Las películas nos hablarán en imágenes y sonidos, con un lenguaje que trasciende las generaciones, y, en ello, radica el que sean “clásicos” del cine (recordemos que “clásico” es según el Diccionario R. A. E: “Dicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia”). Nosotros - nuestros alumnos y los profesores que les acompañen y guíen - les facilitaremos las herramientas y marcos conceptuales de las Ciencias Sociales o Humanas, en este caso, la Sociología. Y, además, ello irá reforzado por el testimonio vivo de quienes, por su edad, han experimentado en primera persona las vicisitudes sociales de los cambios e instituciones, los valores y normas, las expectativas y modos de vida.




                      Pathe "Theater Tuschinski" Bioscoop
Reguliersbreestraat
 Amsterdam




 Este proyecto empieza, como casi todo, con una pasión: la pasión por el cine, en su dimensión de arte mayor. El profesor que impulsa la idea ama el cine, y piensa, como otros antes que él, que el séptimo arte es un gran desconocido. Nuestros alumnos de Humanidades estudian “Literatura Universal” o “Historia del Arte”, pero no hay espacio para la contemplación de las grandes creaciones del celuloide, especialmente el de los maestros de la primera mitad del siglo XX.
A lo largo de mis años en la enseñanza he asistido a un distanciamiento del alumnado de las formas y sensibilidad del cine de autor. El rechazo a las películas “antiguas”, y, especialmente, al “blanco y negro”, y no digamos al “cine mudo”, se convierte en una orientación de conducta adolescente. El origen de esta actitud hay que buscarlo en la nula educación que han recibido desde la televisión y la escuela: ya no hay obras maestras, o sea, cine en blanco y negro. Parece como si el mundo del siglo XXI fuera tabula rasa de todo lo anterior. La presencia agresiva de las imágenes oscilantes y cambiantes propias de internet ha producido cambios en la configuración anatómica del cortex del cerebro humano, ha dado lugar a sujetos más rápidos en la percepción y más lentos en el entendimiento, como recuerda en su libro “Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? ”, Nicholas Carr





                       Cinema Paris, avui demolit. Barcelona
 Barcelofilia.blogspot.com




 Recuperar el gusto, el sabor, el tempo, la mirada y el deleite o fruición de las películas que forjaron lo que es el cine, el placer de la forma y la emoción de la belleza, la hondura de la verdad y la sorpresa ante la invención y experimentación, todo ello, en el esfuerzo de dar testimonio de un mundo, que, aunque ya no es, sigue pareciéndonos más vivo y real que el que nos rodea con su inanidad y su velocidad absurda, carente de finalidad. Son las obras maestras del cine el lugar en el que restaurar la mirada contaminada, el lugar en el que el entendimiento es capaz de captar algo más que apariencia vacua y virtualidad clónica.



               Cinéma "Gaumont Grand Ecran. Italie"
Place d'Italie. Paris




 Nos apoyaremos en los estudios teóricos de algunos grandes pensadores del cine, como André Bazin, que, precisamente, concebía este arte como instrumento de manifestación de la realidad, con el uso de la profundidad de campo del plano. Las películas de la “Nouvelle Vague”, salidas de “Cahiers du Cinéma”, revista donde coincidían Bazin, Godard o Truffaut, son un claro ejemplo de este cine realista.









 Francesco Casetti expone en el libro “Teorías del cine” las diferentes reflexiones que se han hecho sobre este arte en la segunda mitad del siglo XX. Los teóricos del cine realista (Bazin, Kracauer, Aristarco) quedaron legitimados en la posguerra, cuando se quiso que las películas fueran un espejo de la realidad social: el cine como reconquista de la realidad (neorrealismo, con los films de De Sica o Rossellini), el cine como participación en el mundo (Bazin) o como documentación del mundo (Kracauer). Pero no todo es realismo en el cine -por más que desde la Sociología pareciera privilegiarse esa posición de testigo imparcial de los hechos-, también existen tendencias a considerar el séptimo arte como expresión de lo imaginario, en busca de conquistas estéticas autónomas respecto al mero reflejo empírico de lo real (Kirou, Morin)








 Diversos estudios han abordado la aplicación del cine a la enseñanza de las Ciencias Sociales y Humanas. En 1995 se publicó el sugerente libro “Cine i Filosofia. Com ensenyar filosofia amb l’ajut del cinema” por el Grup Embolic (Anacleto Ferrer, Xavier García, Françesc J. Hernández, Bernardo Lerma), en el que se propone invertir, humorísticamente, el famoso adagio latino, Primum vivere, deinde philosophari, y convertirlo en Primum videre, deinde philosophare, que es algo más que profesión de fe empirista.







 Varios teóricos franceses han escrito sobre la sociología del cine. Emmanuel Ethis en “Sociologie du cinéma et de ses publics” escribe: “La plus grande force du cinéma est sociale: c’est celle qui offre a chacun d’entre nous l’opportunité et le plaisir de prendre, sans trop d’intimidation, la parole sur des oeuvres que nous aimons ou que nous détestons. Art du partage en public, le cinéma tolère volontiers jugements et commentaires où s’abolissent les frontières entre discours érudits et profanes. En entremêlant ses histoires en images aux images de notre realité quotidienne, il a su inventer, à la manière de l’architecture, une idée du grandiose portée dans l’intimité de tous ses espectateurs”. Ethis considera que el cine se ha impuesto como la práctica cultural más compartida. Es en los films, en los actores, en las historias humanas contadas, donde encontramos de continuo nuestros referentes para expresar una parte de nosotros mismos. Entendemos y sentimos nuestra realidad psíquica y social a través de las películas que conforman nuestro imaginario colectivo.







 Laurent Jullier en su obra: “Analyser un film. De l’émotion à l’interprétation” se propone interrogarse sobre el origen de nuestras emociones. Como un simple film puede hablarnos, conmovernos, cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos, persuadirnos que dice cosas verdaderas sobre el mundo que nos rodea. Para responder a estas cuestiones propone tres tipos de lecturas fílmicas: a) análisis tipológico: qué género de historia cuentan las películas; b) análisis formal: qué arsenal técnico y simbólico despliegan; c) análisis conceptual: qué interpretaciones permiten disciplinas como la Sociología, la Semiología, la Estética, la Antropología, el Psicoanálisis y otras.






 Edgar Morin ha señalado que el cine es el cruce de lo real y lo imaginario, no es tanto un reflejo directo del mundo social, sino un objeto en el que se aúnan lo cotidiano y lo fantástico, la verdad y la ilusión. Se puede hablar de la “doble naturaleza” de lo cinematográfico. Morin, en contra de Bazin que defiende la “désimplication” del observador, considera que el espectador representa un “rôle” inédito, dotado de un “oeil photographique” puede “corporaliser” las sombras que constituyen los fotogramas, reinsuflándoles una impresión de realidad. El ser humano tiene esa tendencia a corporalizar o materializar las sombras, “d’où est issue la croyance à ces ombres, immatérielles sans doute mais corporelles






 El cine consiste en la proyección de fotogramas fijos separados por negro a velocidad de 24 imágenes por segundo. Esto es conocido por Efecto Phi, y fue estudiado por el psicólogo gestaltiano alemán Wertheimer. Percibimos un movimiento continuo y no una sucesión de imágenes. Este movimiento aparente es llamado Phi (φ). Estas sombras en fotogramas – “escritos de luz... y de oscuridad ” - que se desvanecen, una tras otra, en la proyección, constituyen una “fluencia”, y, milagrosamente, este fluir de movimiento aparente (φ) del objeto llamado cine viene a coincidir con la “ stream of consciousness” del sujeto.








Francisco Huertas Hernández. 2014


Publicar un comentario