martes, 21 de enero de 2014

Intervenciones de los alumnos: Recuerdos de cine. IES Dr Balmis. Alicante



Intervenciones de los alumnos
2º Bachillerato (Sociología)
Curso 2013-2014
Profesor: Francisco Huertas Hernández


Recuerdos de cine en la infancia

IES Dr Balmis
Alicante

(Espagne)





IES Doctor Balmis
Calle Cerámica, 24
03010 Alicante 
(España)




 En este proyecto de investigación, de descubrimiento del cine, de aplicación de la sociología, y de la escucha de las personas mayores, participarán los 7 alumnos de la clase de Sociología de 2º de Bachillerato de este instituto. Pero, ¿qué piensan ellos del cine como arte?, ¿forma parte de sus vidas?, ¿cuál es su primer recuerdo del cine? Veamos algunas de sus respuestas previas, antes de enfrentarse al trabajo propuesto:




         Librería de cine "Ocho y medio". Martín de los Heros. Madrid. 





Imponente chimenea de la antigua fábrica de cerámica, donde hoy se levanta nuestro instituto. Amanecer. 
IES Doctor Balmis
Calle Cerámica, 24
03010 Alicante 
(España)
Foto de Francisco Huertas Hernández







 Katia escribe: “Veo películas, como voy al teatro, como leo libros, o como escucho música, prestando la máxima atención a todos los detalles. A mí, personalmente, me resulta útil. Simplemente, porque me hace más feliz. Y creo que no soy la única que opina esto. El cine sirve para hacernos pensar, para acercarnos a otros mundos, para darnos a conocer otros puntos de vista. El cine, como expresión artística, que, para mí, lo es, nos ayuda a enfrentarnos a nuestra propia visión del mundo, ya que es un arte que experimenta, crece, busca nuevos lenguajes, se enriquece con las propuestas de otras culturas, se renueva y reinventa.
Hay varios tipos de cine, pero uno que se llama cine social sirve para darnos de bruces contra la realidad.
Para ver el valor del cine tan sólo debemos observar su presencia: el cine se usa en las escuelas para educar, para la mejoría de enfermedades psicológicas y para muchas otras cosas.
El Gran Dictador” es la película que me fascinó en su momento y me sigue fascinando ahora. Cuando todavía no había comenzado la guerra con la Alemania nazi, Chaplin creó esta película feroz y controvertida contra el nazismo, el fascismo, el antisemitismo y las dictaduras”.





 María relata esto: “Si tuviera que decir la primera palabra que se me viniese a la cabeza al pensar en el cine, sería “magia”. Magia, por todo lo que el cine puede aportar, magia por la manera de transmitir y expresar valores, ideas, creencias, culturas…
Cuando me preguntan si me gusta el cine, siempre pienso ‘¿es que hay alguien a quién no le guste?’ El cine, es mucho más que un entretenimiento. Es mucho más que pasar dos horas sentando en el sofá sentando mirando la televisión. Es un conjunto de diferentes artes, que se unen para crear y vivir nuevos sueños, para vivir una vida real, para que nos recuerden nuestro pasado y hablen de nuestro futuro, para aprovechar el tiempo con personas verdaderas que nos aportan todo aquello que nos falta y nos hace sentir menos solos.
Si te paras a pensar en el cine, te das cuenta de lo increíble que es que una idea de una persona a miles de kilómetros de ti, con distinto lenguaje, con distintas creencias y valores a la tuyos, se pueda comunicar contigo, plasmando en una película algo que llegue a lo más profundo de tu ser. Es más, aún recuerdo cuando era pequeña y mi madre me ponía películas de Disney en casa, podía verlas una y otra vez sin cansarme, porque cada vez que la veía era como si lo hiciera por primera vez. Eso mismo me pasa ahora, puedo ver una película y cada vez que la vuelvo a ver me enseña cosas nuevas, me enseña nuevos mundos, diferentes maneras de pensar, incluso puedo reír y llorar a la vez.
 Vi mil y una vez “101 dálmatas”, sin cansarme, era pequeña pero me sabía muchos diálogos y lo que pasaba a cada minuto con Pongo y Perdit; sin embargo no me importaba, ya que siempre la disfrutaba de un modo distinto, y aunque ya sabía lo que quería hacer Cruella de Vil con los cachorros, siempre me enfadaba, al igual que cuando veía el final feliz me emocionaba y ya quería rebobinar y poner la película desde el principio.
También recuerdo la primera vez que pisé una sala del cine, puedo decir sin exagerar que me quedé completamente alucinada, era pequeña y no sabía porque todo aquello era así, solo entendía que estaba viendo en una gran pantalla, una historia y unos personajes, que me hicieron soñar, creer y querer ver más.

Por otro lado, también he de decir que hay películas que ves y que a la semana siguiente ya ni te acuerda del título ni de su argumento. Esas películas están hechas por el mero hecho de entretener, y pertenecen a una gran industria, ya que las películas que realmente valen la pena, son aquellas que marcan un antes y un después. Pero creo que el cine también es un fenómeno de gran relevancia para la sociedad actual, que llega a todos los rincones del mundo. Yo lo considero un medio de comunicación social, que ejerce una gran influencia en las actitudes sociales e individuales, además de que las películas pueden llegar a servir como modelos sociales tanto a jóvenes como adultos, que justifican o enseñan creencias, valores e ideas, y que pueden llegar a moldear o rectificar formas de pensar, sentir y actuar.

 Cabe añadir que, al igual que el cine influye en la sociedad, ejerce un gran ejemplo en el modelo educativo, ya que es un medio imprescindible para nuestro aprendizaje porque ayuda a desarrollar la personalidad de las personas. El cine posee el poder de mostrar las diferentes culturas, filosofías, pensamientos, historias, modos de vida, costumbres, llevándonos así a conocerlas, comprenderlas, aprender de ellas y sobre todo, respetarlas. El cine informa de problemas actuales, antiguos y, puede que, futuros, nos abre los ojos ante la realidad, enriquece nuestra manera de pensar y sentir, pudiendo así analizar con detalle la vida humana y los valores básicos de una sociedad.

En mi opinión, el cine es un pilar fundamental en la educación, en la sociedad y en la vida diaria, con influencias positivas o negativas según la persona, porque todos somos distintos, y para lo que uno es bueno, para el otro puede ser malo. Sólo por eso, todos los profesores deberían poner películas en las aulas, pero creo que muchos no se dan cuentan del gran papel que juegan en nuestras vidas.
Para acabar, me gustaría decir que no soy una gran apasionada y entendida del cine, pero cuando veo una película, realmente disfruto, saboreo y valoro cada segundo, aprendiendo cosas nuevas y rectificando otras. A mí el cine me resulta útil, simplemente porque me hace más feliz. El cine es fantástico, es el séptimo arte. Y cuando voy a ver una película siempre sueño, vuelo, me eleva a otra dimensión, me hace vivir mil emociones y cuando acaba, mientras ponen los créditos y encienden las luces, tengo que aterrizar y volver a poner los pies en el suelo”.







 Kléber nos cuenta lo siguiente: “Para mí, el cine es una forma de entretenerse y, aparte, puedes aprender. Esto es algo que nos gusta a todos, aunque los gustos sean distintos, ya que el mismo cine no es agradable para una persona u otra.
Esto difiere según la edad o también depende de qué referencias tengas, y según eso tus gustos serán o unos u otros.
En mi caso recuerdo que mis primeras películas fueron las de Walt Disney, y aunque ya me conocía la historia, porque previamente había leído los cuentos, estas películas me parecían, sin duda, fantásticas.
Mis gustos se fueron ampliando a medida que crecía y empezaba a ver películas dirigidas a un público más amplio y, sobre todo, películas relacionadas con hechos bíblicos tales como Ben-hur, o, bélicas, como La chaqueta metálica".
La principal razón por la que el cine nos gusta tanto a todos creo que tiene que ver con la moda y el entretenimiento. Ambas cosas son importantes para el ser humano ya que la moda siempre viene según la época y el ocio es algo placentero.
Pero, en general, el cine es cultura y arte, pero que hoy en día se ha generado una excesiva propaganda del cine de consumo dejando a un lado los grandes clásicos”.







 Verónica escribe: “Para mí el cine representa una forma de entretenimiento muy común, pero creo que no todos sabemos valorarlo y nos limitamos simplemente a criticarlo por la actuación de los actores o sus efectos especiales.
Siendo franca no me considero una fanática del cine, ni clásico ni vanguardista, pero sé calificar una buena película y admitir que algunas son muy buenas, aunque sean antiguas.
Mi primer recuerdo cinematográfico es de cuando tenía cinco o seis años. Siempre veía la misma película: “Blancanieves y los siete enanitos”. Me encantaba. Sin embargo, con el paso del tiempo fui abandonando las películas infantiles, y a los diez años pude ver “La vida es bella”. Desde entonces se convirtió en una de mis películas favoritas.
Cierto es que el cine, en cuanto a dinámica social, es muy influyente, pues cada vez ha ido mejorando la visión de la sociedad. También las actitudes inadecuadas pueden causar malas influencias en la mente infantil. Desde el punto de vista psicológico puede provocar traumas. Por ejemplo, el cine de terror puede desarrollar miedos hacia objetos como las muñecas”.







 Álvaro comenta: “ El cine comenzó a colarse en mis aficiones entre los 13-14 años. En aquella época era un adolescente adicto a las cintas de terror: “Tu madre se ha comido a mi perro”, “Evil dead”, “Creepshow”, y un largo etc. Claramente, mi presupuesto, no me permitía comprar o alquilar dichas películas, así que las descargaba de internet. Un día, el servidor de descargas se equivocó de película y apareció un film llamado Eternal sunshine of the spotless mind. Desde ese momento fui un amante del cine independiente. Cabe mencionar el guión de Charlie Kauffman (años más tarde sería fanático de sus trabajos) y la excelente dirección de Michel Gondry, con las perfectas actuaciones de Jim Carrey (no es una de sus típicas películas) y de Kate Winslet (olvidaos de la enamoradiza joven de “Titanic”).
Así es como descubrí el cine de autor. Con el tiempo, y a base de ver, escuchar, atender y sentir, comencé a fijarme en determinados directores como son Jim Jarmusch, Woody Allen, Alejandro González Iñarritu, Guy Ritchie, y demás. Comprendí que cada uno de ellos tiene una manera única de filmar sus cintas. Planos, actores fetiches y formas de dirigir. Y es que el cine es una manera hermosa de ver el mundo desde la perspectiva de otras personas (director). Es capaz de transportarnos dentro de una ciudad. De marcarnos de por vida. Tomar como referente a un protagonista. Todo esto en unas horas.
En la actualidad el cine forma parte de mi vida. Es como una droga, y yo tengo el mono ”.






 Carolina considera que: “El cine para mí significa una forma de entretenerme, de pasar un rato agradable. Depende también de la película que sea, si me gusta o no. Sinceramente suelo ver películas del género que a mí me agradan, como son las de comedia o amor. Cuando no me gustan, no suelo verlas ,como por ejemplo gente que ve todo tipo de películas.
Tengo un recuerdo muy agradable de pequeña fui a ver Buscando a Nemo con mi tío y mi hermano, y esa película es una de mis favoritas.
El cine tiene una forma de reflejar lo que la gente siente en su vida, sus emociones. Puede transmitir sensaciones. Si que ayuda a vivir otras vidas, para ayudar a gente que puede pensar cosas que no son, o simplemente para que no se sientan solas y con el cine puedan ver de otra forma la vida. También el cine tiene su lado malo, porque hay películas de risa, por ejemplo, que hacen cosas que luego la gente puede interpretarlas mal, y causar daño.
Sí que es un arte, pero también entra dentro del entretenimiento, por ejemplo películas como Fresas Salvajes”, “Cuentos de Tokio” ,“Viridiana”. Son películas que representan el arte del cine.
Personalmente el cine puede causar un efecto social dependiendo de la forma de ser de la persona, porque a mi no me afectan igual unas películas que otras.”






 Amanda escribe: “En mi opinión, el cine es un arte, además de ser, por supuesto, un gran entretenimiento. Para mí el cine significa una liberación. Existen películas para todos los gustos y ninguna (que merezca la pena ver) te deja indiferente. El cine te hace reír, te hace llorar, te hace pensar... puede producir en ti cientos de emociones y diferentes interpretaciones en lo que dura su proyección. Incluso puede darte una lección y cambiar tu forma de ver las cosas.
El primer recuerdo que tengo del cine es de cuando yo tenía cuatro o cinco años. Mi madre nos ponía a mi hermana y a mí películas de Disney, mayormente. Casi todas se podían resumir en "érase una vez una princesa, muy guapa, muy alta y muy rubia, que se enamora y se casa con su príncipe azul ". Supongo que esta es la idea con la que crecen todas las niñas: ser una "princesita". Influenciar a un niño es fácil, y si, desde pequeño, se le inculcan unos valores, cuando crezca y sea mayor los mantendrá; y qué mejor forma de hacer esto que mediante una forma cómoda y divertida de la que no te das ni cuenta, pero influye en tu vida. Con esto no quiero decir que no existan buenas películas, por suerte existen clásicos del cine dignos de admirar. Con unas se aprende y con otras puedes reafirmar tus ideales, pero todas están llenas de contenido y tienen algo que aportar.
Por otra parte, el cine también sirve para refugiarse durante unas horas. Hay gente que cuando ve una película siente que la vive, se identifica con un personaje, al cual admira, y sueña que vive una nueva vida. Por lo que respecta a sus aportaciones, el cine nos puede enseñar muchas cosas y enriquecernos culturalmente, ya sea historia, valores, diferentes culturas, y un largo etcétera. Sin embargo, no todo lo que aporta el cine es favorable, por ejemplo hay películas de asesinatos que en mi opinión carecen de sentido.

En suma, el cine influye en la sociedad, ya sea de manera positiva o negativa, porque de todas las películas siempre hay alguien que las imita. Sirve como ejemplo una película que he visto recientemente, "A todo gas": casi todos los chicos jóvenes de hoy en día intentan parecerse a sus protagonistas, ir al gimnasio y tener el mejor coche para quedar por encima del resto e impresionar.”




                                                Cine "Coliseum". Gran Vía. Barcelona


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